Testimonio de una profesora del curso

Mar, Julio, Emiliaro y Mariano copia.jpeg

Por Guadalupe Trueba

Tuve el privilegio de participar –si bien a punto de perderme del nacimiento porque fue muy rápido- en el segundo parto de Mar. En la madrugada, tal y como la mamá lo había presentido por semanas, su hijo decidió entrar de lleno a este mundo.

Mi relato no viene a narrar un parto –si bien fue hermoso y lleno de amor y de armonía- sino el después, cuando el hermano mayor del recién nacido hizo entrada triunfal al cuarto en el que su mamá lo sostenía en brazos y en contacto piel con piel. Llegó a conocer a su hermano en brazos de su orgulloso y emocionado papá, quien estuvo apoyando a Mar en el parto mientras la abuela cuidaba de Emiliano en la sala de espera.

El parto es un evento que impacta profundamente a la mujer y su familia y en esta ocasión, tuve la fortuna de atestiguar la hermosa escena en que la familia se reunió pocos minutos después de nacido Emiliano, tal y como lo muestra la imagen que acompaña este testimonio.

Yo invito a exigir que los hospitales –puesto que se los percibe como el lugar en el que los nacimientos parecen ser más seguros- consideren las necesidades de la familia para la inclusión de un nuevo miembro. Ya dos mamás a quienes tuve el privilegio de acompañar,  decidieron dar a luz en su casa para no separarse por tanto tiempo de sus hijos e invitarlos a participar del evento de la llegada de sus hermanos. En otra ocasión planeamos con anticipación la presencia de dos doulas en el parto para que una de nosotras cuidara del hermano en un sitio cercano al hospital mientras la otra asistía a la madre, ya que en ese nacimiento los familiares que hubieran podido hacerse cargo del hijo mayor residían en el extranjero.

Invito a considerar los días, a veces dos o tres, que tarda la mamá en regresar a su hogar. Ya me tocó, en alguna ocasión, ver a una mamá llorando porque debía separare por primera vez de su hijo mayor para ir al hospital a parir al hijo que llegaría en unas horas. 

La mamá que da a luz por segunda o tercera ocasión necesita estar segura de que sus otros hijos están bien para poder entregarse al nuevo nacimiento; esto influye en el progreso del parto. Una mamá de parto comenzó a mostrar conductas de preocupación y ello provocó que el parto se detuviera. “¿Qué es lo que te preocupa?” pregunté… “Es que sé que mi hija está allá afuera con los abuelos y estoy preocupada porque ya le toca ir a dormir”. Así que salí a la sala de espera y les dije: “La mamá de esta nena no puede continuar el parto hasta saber que uno de ustedes se llevará a la niña a dormir porque son más de las 12:00 de la noche”. Acto seguido entré a decirle a la mujer: “Asunto arreglado, tu hija va camino a su camita”. A partir de ahí, ella pudo continuar con su labor.

Me gustaría saber ¿por qué en las áreas de maternidad de la mayoría de los hospitales está prohibida la entrada a los hermanitos? Algunas excepciones como Bite Médica, que surgió de la idea de un gran médico que se propuso hacer las cosas de manera diferentes sin restar seguridad a las familias, son digno ejemplo a seguir. También Médica Sur Lomas permitía la entrada de los hermanos tras el nacimiento –aún no comprendemos bien a bien cómo es que cerró sus puertas con los años que llevaba siendo ejemplo de atención humanizada del nacimiento- pero sus razones tendrá.

Lo que interesa es crear consciencia acerca de la importancia del momento del encuentro para que los profesionales de la salud exploren posibilidades que permitan participar a la familia en un evento que corresponde a la familia.

 

 

La sabiduría de la mujer

Con gran ilusión del nacimiento de su segundo bebé, Shelly se sentía como primeriza.....dudas, miedos, alegría, sospechas de inicio de parto por la madrugada presentándose en el hospital y siendo regresada a casa por falsa alarma y sin perder la calma esperaban  que su cuerpo se arrancara de parto, todos esperábamos.

Pasan unos días y cual va siendo la sorpresa que de manera espontánea se le rompen las membranas, me avisa inmediatamente y se comunica también con su médico. Le pide que se quede con 3 cm,  yo todavía ilusa le digo que me avise cuando quiera que esté con ella y su respuesta fue, "vente ya porque el primero nació muy rápido", conectada con su cuerpo y escuchando su intuición sabía que su cuerpo iba revolucionado. Así que me preparé algo de comer para el camino y me lanzé.

Las palabras sobran, al llegar y observarla me indicaba que su bebé tenía prisa. Le angustiaba que su marido venía en camino y no llegara a tiempo....... si llegó cariñoso y muy contento, ¿si está de parto, ahora sí....? una mirada lo dijo todo.

Cada oleaje lo recibía concentrada, enfocada y en silencio. Buscando la posición que más le aliviaba y batallando con un suero que le incomodaba. Una vez pasado el medicamento (antibiótico) el suero fue retirado y ella se sintió liberada, que gratificante ver que sus médicos - Alejandro Pliego y Elías Charúa- son sensibles a lo que Shelly quería y acoplarse a sus necesidades. Se necesitó y cuando ya estaba de más se le retiró, así de simple.

La silla de parto por ratitos y meterse a la regadera ayudaron mucho. Presionando la pelvis, traguitos de agua y entre los chorros de la regadera buscando que la lavanda aliviara sus sensaciones. Concentrada me dice,  es momento de salir, Shelly ya sentía a su bebé casi en la puerta de salida. Es increíble como la mujer sabe,  hay que escucharla y apoyarla.

Así que en menos de dos horas de haber llegado al hospital su gorda metió al acelerador y la recibieron sentada en la silla maya, con su médico apoyando... "escucha tu cuerpo, relaja tu pelvis, tu sabes......  ya viene."

Nació LISA hermosa y de inmediato se la colocaron en su pecho. Miradas de asombro y alegría era lo que sentía en ese espacio, un momento inolvidable y que seguro se guarda en la memoria de todos los que estábamos ahí presentes, maravillados del poder y de la magia del cuerpo de una mujer!!!!!!!!

Bienvenida Lisa a este mundo y muchas felicidades Shelly y Ezequiel.

Mil Gracias 

Patricia 

 

 

 

Mujeres divinas

Por este medio mi familia y yo tenemos el enorme honor de presentarles a nuestro amado Leonardo. 

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Gracias a Dios y a la vida llegó a mis manos después de un trabajo de parto muy rápido, lo que me permitió (aunque no estaba planeado) dar a luz sola y poder recibirlo yo misma en mi cuarto de hospital. Así que a final de cuentas pude tener el parto poco intervenido que tanto deseaba.

Gracias a todas porque de una forma todas ustedes estuvieron presentes en ese momento que me tomó totalmente por sorpresa, todo lo que he aprendido de ustedes y sobre todo la confianzas en el parto natural y en mi cuerpo  que aprendí de ustedes me dieron la oportunidad de recibir yo sola a mi hijo, sin la ayuda ni dirección de nadie mas que de Dios y de la sabiduría de todas la mujeres.

Las abrazo a todas desde aquí donde me encuentro todavía loca de amor y oxitocina y reafirmo una vez mas que una experiencia, positiva o negativa de parto, es el inicio para una maternidad difícil o totalmente placentera.

Besos y bendiciones a todas y muchas gracias por todo su apoyo y compañía.

Leonardo, Santiago, Alvaro y Karla

... Tal cual nos habíamos imaginado...

El 22/11 pasado después de 40 semanas y 2 días de embarazo rompí bolsa mientras dormía... Me levanté y desperté a Teo, mi marido, sin realmente estar segura de lo que estaba pasando… Automáticamente llamamos a Ana, que sería mi doula en el parto, y al obstetra, quienes me confirmaron que pronto comenzarían las contracciones y que me aconsejaban dormir al menos un rato… Esto realmente fue imposible ya que estaba bastante nerviosa y las contracciones empezaron a la media hora… 

Por suerte durante todo el embarazo Teo  y yo estuvimos muy tranquilos y, a pesar de que ya habían pasado dos días de mi fecha “probable” de parto, estábamos mentalizados de que Helena iba a nacer cuando ella quisiera y probablemente varios días después de esa supuesta fecha. 

Por suerte la última etapa del embarazo la viví con ansiedad pero sin preocupaciones ni miedos… Creo que esto fue así principalmente porque llegamos a ese momento súper informados gracias al curso de preparto en Experiencia, con nuestro plan de parto muy planeado pero conscientes de que éste podía ir modificándose en la marcha dependiendo de las circunstancias, y con mucha confianza en los profesionales que habíamos elegido para que nos acompañaran en ese momento. 

Cuando el día tan esperado llegó estuvimos en casa desde las 2:00 am hasta las 6:30 am haciendo todo tipo de ejercicios que aprendimos, para que pudiera pasar cada contracción lo más relajada posible… Cuando llegamos a la clínica a las 7:00 am, yo ya estaba con contracciones más fuertes y 7 cm de dilatación!!! Realmente fue muy positivo quedarme en casa esas primeras horas para relajarme y que todo fuera avanzando… En la clínica y después de varias horas con contracciones muy fuertes decidí pedir analgesia porque estaba demasiado cansada y sentí que no iba a llegar con fuerzas al momento del puje.. A pesar de que me dieron anestesia, como la dosis que me dieron fue muy leve, no dejé de sentir las contracciones y en ese momento Teo y Ana fueron fundamentales para poder seguir trabajando para que Helena naciera. 

Helena finalmente nació a las 11:00 am aproximadamente con 3,450 kg!! El parto fue lo más intenso y emocionante que viví en mi vida!! Esas 9 horas realmente parecieron eternas pero cada minuto valió la pena sólo por vivir el momento en que me la pusieron sobre mí, piel con piel. Verlo a Teo tan emocionado fue increíble, no cambiaría absolutamente nada!! La conexión con mi marido fue perfecta y la ayuda que nos dio Ana a los dos fue súper importante para que pudiéramos vivir cada momento al máximo!! El equipo médico también fue fundamental, porque estuvieron atentos a mis necesidades y me respetaron muchísimo! 

Más allá de que todo se fue dando como lo habíamos planeado, creo que lo que hizo que mi parto fuera único e inolvidable fue el sentirme respetada, contenida, apoyada y querida por las personas que tenía alrededor. Eso para mí fue fundamental para estar tranquila y con confianza desde el primer momento, a pesar de que realmente no sabía como se iban a ir dando las cosas. 

Estoy muy agradecida con todas las personas que me acompañaron! Mil gracias a Ana y a Patricia por apoyarnos durante todo el embarazo y darnos las herramientas para llegar preparados a ese momento tan especial en nuestras vidas!! Le agradezco a Ana especialmente por el cariño, el apoyo y la fuerza que nos dio a Teo y a mí para que Helena naciera tal cuál nos habíamos imaginado!! 

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Queridos Teo, Delfi y Helena, 

Muchas gracias por compartir su experiencia y por invitarme al nacimiento. Fue hermoso verlos desplegar toda esa fuerza, entrega y amor en el nacimiento de Helena.

Ana

Pequeña Tessa

Hoy cumple un mes de terrícola nuestra querida Tessa, y aunque queríamos enviar este correo desde el día que llegamos del hospital a casa, es hasta hoy que encontramos palabras –y tiempo- para agradecerles por tanto.

Y es que consideramos que el acto más grande de bondad que hemos tenido oportunidad de vivir tanto John como yo, ha sido el recibir a nuestra hija rodeados de gente tan humilde, respetuosa y calurosa como todos ustedes. Así que queremos agradecerles mucho. Tantísimo.
 
Agradecerles por no habernos dejado perder el rumbo; porque nos recordaron a cada momento quienes erámos y que a pesar de las largas horas y el cansancio, podríamos llegar a donde queríamos de la forma en que lo habíamos planeado – aún cuando eso representaba mucho más trabajo para ustedes-.
 


Agradecerles la bondad infinita de respetar el tiempo que le tomó a mi cuerpo estar listo para un parto natural; por dormir en una cama de hospital a ratitos, cenando Skittles, en viernes en la noche sin perder el trato cariñoso; por hablarle a John en su idioma y asegurarse de que ambos entendiéramos qué estaba pasando a cada minuto; por sentarse al raz del suelo para recibir a nuestra hija y dejarme pisarles sus zapatos para poder pujar mejor; por pasar dos horas arrodillada a mi lado en un baño lleno de vapor para aliviar las contracciones y dejarme tomarles la mano aunque eso fuera un pellizco seguro. Gracias por venir en la madrugada al encuentro de un ser humano que llegaba y sentarse a esperarla al fondo de la sala de expulsión y después darnos el tiempo de que Tessa y yo nos reconociéramos.  
 
Gracias porque en ese cuarto de expulsión nos sentimos más expuestos y vulnerables que nunca, pero también supimos que su inmensa generosidad nos arropaba y que estábamos protegidos por todos ustedes. Se siente tan lindo poder exponerse tanto, renuciar a toda necesidad de protección y saber que estarás bien.
 
Gracias por mostrarnos que en un mundo donde cada vez es más difícil encontrar bondad, ustedes estuvieron ahí celebrando la vida con nosotros. Y no solo la vida de nuestra hija, sino el acto de vivir en conjunto, independientemente de las diferencias de creencias, experiencias y rumbos. Para nosotros, nuestro parto fue el momento en que conocimos realmente lo que la bondad significa.
 
Que suerte tiene Tessa de que su primer contacto con otros humanos haya sido con todos ustedes.
 
 
Los queremos mucho.
 
John, Paola y la pequeña Tessa.

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Muchas gracias por compartir y por expresar de manera tan bella su experiencia. Nos sentimos muy afortunadas y felices de haber podido acompañarlos en su viaje, cada quien, desde el lugar que le tocó ocupar en él. Cuando la experiencia y la sensación que deja el parto es así como la relatan ustedes, entonces nos queda la certeza de haber realizado bien nuestro trabajo y nos llenamos de gusto de haber podido contribuir para que así fuera.

Bienvenida pequeña Tessa.

Patricia y Ana

 

Nacimiento en Navidad...

A un año... y parece que fue ayer...
Hace un año, en estos días, estábamos esperando tu llegada, pequeña María, preparando cada detalle... 

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En alguna ocasión, mucho antes siquiera de pensar embarazarme, me encontré un vídeo con una escena hermosa de una bebe recién nacida, escalando en busca del pecho de su madre; coincidió con una historia que una buena amiga me contó, de una pareja que tuvo a su bebe en su casa porque no les dio tiempo ni de salir de ella al hospital, se me quedó muy grabado que el médico que los atendía los guió con mucha calma por teléfono y les dijo que no había ninguna prisa para cortar el cordón, que simplemente pusieran al bebé sobre el vientre de mamá mientras él llegaba; ellos se sorprendieron al ver como solito comenzó a escalar al pecho para alimentarse instintivamente. En ese entonces yo ni idea tenía del parto humanizado, mucho menos de quién era una Doula, pero fue algo que me marcó y me hizo cuestionarme muchas cosas y buscar y buscar! Y seguir buscando! Algo si tenía claro! El día que tuviera un bebé iba a hacer todo lo posible para que fuera así, natural y respetado! 

En esa búsqueda pasamos por 5 doctores, Hypnobirthing y un día navegando encontré en YouTube unos vídeos de Experiencia, me los devore todos! Y quedé fascinada con el enfoque y la experiencia de Guadalupe y Mercedes, su claridad y amor por lo que hacen, aún sin conocerlas en ese momento cerraba completamente esa búsqueda que llevaba haciendo por tanto tiempo! Y algo en mi interior me dijo que era ahí, donde debía acudir para la compañía que añorábamos! Me sentí feliz de ver que si había gente dedicada y comprometida en cambiar la forma de nacer en México. 

Nos acercamos y conocimos a Guadalupe quien aceptó, acompañarnos en este camino. Y se alegró al enterarse del equipo profesional eleegido. Tanto como el Dr. Larios como Katia la pediatra estarían presentes en las fechas a pesar de que nuestra semana 40 era el 19 de diciembre, fechas difíciles por las vacaciones y las fiestas. 
Fue reconfortante saber que nos acompañaría una mujer con tanta experiencia! Quien además se comprometía a estar presente no importaba la fecha, cosa que honestamente me dio mucha tranquilidad, aunque durante todo el embarazo le hablaba a mi bebé para que eligiera nacer en su fecha o antes! me ponía de nervios que naciera en Navidad.
Y así sin más, llegamos al 19 y todo seguía normal, María no daba señales de querer salir. Guadalupe estuvo súper al pendiente de cómo íbamos avanzando, hasta que el 23 de Diciembre a las 8:00 am, después de recibir la llamada de Guadalupe para ver cómo íbamos, rompí fuente en casa, las contracciones eran regulares y todo indicaba que el momento anhelado estaba próximo. Llame a José Luis quien me citó a las 11 am para revisar cómo íbamos, en ese momento ya tenía 7 cm de dilatación así que nos quedamos en el hospital. Lupe ya estaba ahí!, había llegado a la zona con tiempo y estaba en un café a un lado del hospital, al igual que Katia la pediatra. 
Lupe me acompañó cada segundo en el ingreso al hospital, entramos directo a la sala de parto en agua e inmediatamente dio instrucciones de que prepararán la tina. Yo fluía con cada ola y me sentía relajada y muy apoyada por mi esposo, ingresé en la tina y el agua alivió considerablemente el dolor. Pensé que sería un proceso rápido! Sin embargo las horas fueron pasando, una, dos, tres, cuatro... y nada ocurría. Seguían las contracciones, pero perdieron su ritmo inicial, eran más espaciadas, algo estaba sucediendo. A las 11:30 de la noche ya estaba muy cansada y pedí entrar en la tina de nuevo para relajarme un poco, José Luis me ofreció tomar una pastilla para ayudar a regularizar las contracciones y que acepte de inmediato! 
Poco a poco empezaron las contracciones más fuertes aunque seguían espaciadas y cortas, pasada la media noche sentí lo que en mi clase de yoga me dijeron era el "aro de fuego" wow…! Dije ahora si ya viene…! Y sentí más energía para seguir. María nació a las 00:34 hrs. del 24 de diciembre…! 
Todo fue como soñamos, la pegamos a mi pecho inmediatamente y ahí permaneció durante un rato, sin prisas, en un abrazo compartido papá, mamá y bebé. No hubo prisa para cortar el cordón y Katia fue extraordinaria en su trato. Salí de la tina y al recostarme en la cama la colocaron en mi vientre y la ayudamos a alcanzar mi pecho para contemplar el Segundo milagro de esa pequeña guerrera, que durante más de 20 horas estuvo esforzándose para nacer! Aún no logro entender muy bien, tal vez mi miedo al dolor y a soltar el control hizo de las suyas, pero me gusta pensar que fue María la que eligió ese momento para nacer y darnos una gran lección de paciencia y de decir “no mamá, esto no es como tú quieras, es cuando yo esté lista” Y así en ese momento todo se inundó de una gran alegría, siendo testigos de un milagro y del mejor regalo que pudimos recibir. Sé que nadie olvidará la música que nos acompañó por más de 12 horas, que se repetía y repetía sin parar. Y que aún después de meses de nacida, era la única cosa con que María dejaba de llorar casi mágicamente, como si la regresará a ese momento maravilloso.

Un millón de gracias a ese extraordinario equipo que nos acompañó aún siento como si fuese ayer. Hoy María cumple un año y así también nosotros un año de papás. 
Y aunque mucha gente cree que nuestra hija es "pobrecita" por haber nacido el 24 de diciembre, para nosotros es el mejor regalo y lección de vida que jamás pudimos imaginar! Ella Siempre estará acompañada en su cumpleaños por la gente más querida! 
Gema

Historias de partos

Por Guadalupe Trueba

 

Gracias Lupe… está perfecto nuestro hijo.

Estamos muy agradecidos contigo y muy felices. Tenemos un

hermoso niño de nombre Emil de 3,120 kg y 51 cm.

Está muy bien y lacta excelente, tus cursos nos fueron

de gran utilidad.

 

Soizic llegó al curso en “Experiencia” diciendo con toda claridad lo que deseaba para el nacimiento de su bebé y Gabriel, su marido, la observaba entre orgulloso y admirado por la claridad en sus intensiones.

 

 

El médico que visitaban, si bien contaba con gran experiencia y era muy profesional, acostumbraba atender los partos de manera convencional, con las intervenciones y rutinas que distinguen ese modelo. Pero no era eso lo que Soizic buscaba por lo que no tardó en cambiar de consultorio cuando encontró un obstetra convencido de que el parto es un evento de salud y debe estar centrado en la mujer.

 

Un día Soizic y Gabriel llamaron para decirme que me habían elegido como doula de su parto… Me sentí orgullosa y feliz porque sabía que con el médico que habían elegido los partos eran hermosos. Durante la entrevista que tuvimos antes del día del parto en varias ocasiones ella dijo sentirse muy tranquila y segura. Repetía una y otra vez: “conozco muy bien mi cuerpo”; frase que Gabriel confirmaba con prontitud.

 

Se sucedieron las semanas hasta que una noche, pasadas las dos de la madrugada, sonó mi teléfono y recibí la noticia de que había llegado el momento de ir al hospital porque las contracciones así lo ameritaban. Hablé con ella y noté en su voz tranquilidad en las pausas aunque vocalización en las contracciones; se percibía en ellos la seguridad de estar haciendo lo correcto. “Cuando lleguen al hospital y revisen lo avanzado del parto me llaman y los alcanzo de inmediato”.

Me comuniqué con el doctor para decirle: “Soizic va camino al hospital y dice sentir contracciones cada tres minutos con deseo de pujar… es la primera noticia que recibo de que había iniciado el parto y estaré pendiente para pedir taxi e ir si aún me da tiempo, porque si llega pariendo, ni cómo intentarlo”. Llamo de nuevo para ver cómo van en el camino y me responde Gabriel: “Recién llegamos y el bebé está naciendo”.

 

Afortunadamente hay hospitales, como el que habían elegido, que recibe estos sorpresivos nacimientos como algo normal. Me perdí de la oportunidad de apoyar y ser la doula de Emil quien nació un día después de la gran luna llena que gozó el mundo entero. Habiendo quedado en la sala de mi casa y siendo más de las 3:00 de la mañana intenté dormir… tarea difícil porque la oxitocina, desde lejos, también hace su trabajo con todos los que gozamos de estos nacimientos.

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Bienvenido Emil… tu nacimiento fue tan hermoso y sorpresivo como tenía que ser y estuvieron presentes los que tenían que estar. Así es como vienen los “imprescindibles” a este mundo. Aún tengo grabado en mi teléfono el mensaje de tu papá: “Gracias Lupe… está perfecto nuestro hijo”.

 

 

 

Enseñanzas de un nacimiento

Hace unos días me llamó Regina, a quien tuve el gusto de acompañar en el nacimiento de su hijo Sutra, para compartirme este texto con las reflexiones y aprendizajes que le dejó la experiencia de su parto.

Ella se había preparado en Experiencia y después del parto le hice una visita a su casa, como acostumbro a hacer en todos los nacimientos en los que participo porque hablar del parto es muy necesario para poder integrar la experiencia. Y es que dar a luz es tan fuerte, que uno tiene que ir de a poquito recordando, escuchando, hablando, asimilando, aceptando... para poder comprender  lo que ha ocurrido. Y es en estas visitas donde hablamos largo y tendido y nos permitimos comentar de todo. Al salir le sugerí que escribiera sus reflexiones y nos despedimos con un largo abrazo. 

Gracias Rex por compartir tus reflexiones con todos.

Ana Maza

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¡Estoy feliz de presentarles a mi hijo Sutra! Nació el 21 de julio con perfecta salud y afortunadamente pudimos tener el parto que soñaba. 

Como era de esperarse desde que mi pequeñín llegó mi vida ha cambiado por completo. Creo que grandes cambios abren la puerta a nuevas visiones y entendimientos. Hoy quiero compartirles algunos aprendizajes que mi hijo de 3 semanas ya me ha enseñado. 
 
ES NUESTRA RESPONSABILIDAD CREAR EL PARTO QUE QUEREMOS.
Semanas después de enterarme que estaba embarazada fui con un reconocido doctor. Fue una experiencia traumática. Salí sintiéndome desempoderada y con mucho miedo al parto. Si mi primera visita al doctor había sido así... ¿qué me esperaba el resto del embarazo?
Una amiga me dijo que tenía que ir con su doctor, que era lo máximo y me iba a hacer sentirme súper diferente. Así fue como llegue con el Dr. Gilberto Ramirez. En la primera consulta supe que quería que mi hijo naciera con él, salí sintiendo que estar embarazada era lo más natural y a partir de eso me relajé muchísimo y lo pude disfrutar.
Otra persona clave fue Ana Maza, mi doula. ¡Uy! Qué hubiera sido de mi sin Ana... ¡probablemente seguiría en el cuarto de labor! Ella fue un gran apoyo antes, durante y después del parto. Estuvo conmigo en las contracciones más difíciles siempre con un nuevo método que me ayudara a seguir adelante. 
Cada parto es diferente y distintas mujeres buscan cosas diferentes. Pero algo que aprendí es que solo 1 de cada 100 mujeres en México tenemos la posibilidad de escoger el parto que queremos tener y solo el 2% de los partos son en hospitales privados. Si tenemos la opción de elegir es nuestra responsabilidad informarnos  y saber en qué nos estamos metiendo para poder tener un doctor y un parto que nos empodere. 
Primero hay que tener claridad sobre lo que buscamos. A mi me sirvió muchísimo leer el libro The Thinking Women´s Guide to a Better Birth para entender las distintas opciones que tenemos y lo que cada una implica.
 
DEJA IR EL CONTROL.
Una de las cosas más maravillosas de un parto es que no lo controlamos. Y en un mundo donde creemos controlar todo eso puede ser aterrorizante. No sabemos cuándo va a nacer, cómo va a nacer, cuánto tiempo va a durar el parto, cuánto va a doler... 
¡Wow! Eso nos presenta una realidad que normalmente no queremos ver y ¡está llena de magia!
Dejar ir el control y aceptar lo que el parto nos presente nos prepara para que nuestra vida sea volteada de cabeza por nuestros hijos.
  
PODEMOS MÁS DE LO QUE IMAGINAMOS.
Uno de mis mayores miedos era que no iba a poder parir. Aunque quería un parto natural, sin anestesia y en agua una parte de mi dudaba que fuera posible. Después de unas 8 horas de contracciones sentía que ya no podia más, ya estaba harta, cansada y no tenía idea de cuánto tiempo mas podía faltar. Recuerdo que había una pregunta que pasaba constantemente por mi mente y que dije varias veces: "¿si voy a poder?"
En una de esas mi doctor me miró y me dijo: "ya pudiste" ¡Wow! No lo podía creer... Faltaba poco para que mi hijo naciera y lo iba a lograr. 
Esa frase de "ya pudiste" se ha quedado grabada en mi mente. Tener a mi hijo conmigo ha sido maravilloso, pero también viene acompañado de momentos muy retadores. Cada vez que me cuestiono "si voy a poder" regreso a ese momento de mi parto en el que dudaba de mi misma y sin saberlo estaba "pudiendo" mucho más de lo que me imaginaba. ¡Es increíble la forma en que mi partó me empoderó!


DISFRUTA CADA INSTANTE. NUNCA REGRESA.
Muchas veces cuando pasamos por cosas difíciles esperamos que pasen pronto y fantaseamos con el pasado y el futuro.  
Estar embarazada, el dolor y poco control del parto y la gran demanda que requiere cuidar a un recién nacido definitivemte ha traido consigo momentos difíciles. Sin embargo, hoy extraño mi panza de embarazada, extraño el día que mi bebé nació y estoy segura que es cuestión de tiempo para que extrañe los momentos tan intímos a la mitad de la noche en los que lo amamanto. 
Todos los días trato de recordar que todo pasa (y muy rápido), estar presente y disfrutar lo más posible.
  
MUCHÍSIMA ADMIRACIÓN POR LAS MUJERES Y POR NUESTRO MARAVILLOSO CUERPO.
Lo que las mujeres logramos hoy en día es impresionante: creamos vida, somos madres y pilar del hogar, tenemos carreras, cuidamos nuestro cuerpo y nos vemos increíble ¡somos unas campeonas! En la mayoría de los casos nuestro motor e inspiración son nuestros hijos. Durante el embarazo descubrí una fuerza en mí que no conocía. 
Estoy maravillada por nuestro cuerpo, por nuestra capacidad de dar a luz y producir el alimento más perfecto para nuestros hijos. Cada día siento como la maternidad me fuerza a transformarme y crecer para ser mi mejor versión. 
¡Ha sido increíble sentir una gran complicidad y apoyo de muchas mujeres! Definitivamente nos necesitamos unas a otras. Hoy siento un gran respeto y admiración por cada mujer que ha traído y cuidado a un hijo en este mundo.

Paciencia y comunicación.....

Podría confirmar sin duda alguna que el nacimiento de Sara duró 4 días...! O por lo menos ese fue el tiempo en que las llamadas iban y venían con preguntas acerca de lo que Adriana iba sintiendo...!

 "Ya tiene 4 cm." indicó la médico residente del hospital cuando Adriana acudió a corroborar la razón del sangrado que observó después de días en que las contracciones seguían presentes pero sin regularizarse...! Así también lo confirmó su ginecóloga al día siguiente pero con 1 cm más de dilatación al llegar al hospital y dispuesta a una inducción dada la fecha máxima en que debería esperar a que el parto comenzara.

 Estos papás habían pedido tregua de dos días más a Elizabeth su ginecóloga, y nos vimos para un rico masaje y suaves movimientos de la cadera con el rebozo. El ultrasonido mostraba una posición de la cabecita de Sara que no se decidía por rotar para definir su entrada a la pelvis en una mejor posición.

 ¿Y las contracciones que corresponden al parto si ya tenía 5 cm. de dilatación?... Ausentes o más bien definitivamente irregulares y poniendo en duda toda credibilidad de esta mamá que no sabía a qué atenerse, y obvio preguntándose ¿con esta dilatación como es que no tengo contracciones regulares?

 Así que comenzó la conducción y se regularizó este parto que duró 10 horas y que culminó en un nacimiento maravilloso y pleno de salud para la mamá y su bebé.

 Hay detalles en los nacimientos que se vale contar, porque los comentarios de Adriana eran espectaculares… “tengo miedo de que en el momento del pujo no la pueda sacar” nos dijo con toda seriedad… “si no sale la jalan… OK?” 

También fue muy bello el detalle de Alonso que cuando al ver que la cabecita de la nena se asomó para coronar en una contracción, emocionado le acarició los cabellos con la punta de sus dedos. Son momentos memorables que los papás recordarán por siempre y contarán a su hija cuando les pregunte ¿Papá… Mamá…cómo fue mi nacimiento?

 Por mi parte me queda reiterar que en los embarazos que se alargan, debe prevalecer la paciencia por parte de la mamá y una estrecha comunicación con el médico que vigila atentamente la salud de ambos estos últimos días. Confiar en su experiencia y recomendaciones –como fue la de inducir el parto de un embarazo que se había prolongado más de las 41 semanas y darle la oportunidad y el tiempo que necesitara.

 Cada nacimiento es diferente, algunos comienzan antes de lo esperado y a todos sorprenden y hay muchos otros como este que desespera a todos porque pasa el tiempo y no sucede nada.

 Felicidades Adriana, Alonso y Sara...! Nada pudo haber sido más hermoso. Fui testigo de las manifestaciones de fortaleza, decisión y sobretodo convicción en lo que Adriana se repitió una y otra vez "YO PUEDO..." Fui también testigo de las demostraciones del amor y admiración de su pareja y padre de la niña que iba naciendo.

 La llamo por teléfono para ver como va estrenando la maternidad y me comenta “Yo la veo muy madurita y bien portada… pienso que la semana que se pasó de tueste le sirvió.!

 

Guadalupe Trueba

El privilegio de acompañar en el parto

 

 

El parto que tuve el privilegio de acompañar, describe a la perfección un párrafo del artículo de Mercedes que publicamos en www.experiencia.mx hace unos días:

"Acompañar el dolor es tener la capacidad de pararse frente a él con un corazón suficientemente abierto y ancho como para abrazarlo y darle cabida. Es realmente difícil hacer esto, especialmente cuando quien enfrenta el dolor es alguien a quien se ama, pero eso precisamente es lo que se requiere durante el parto… alguien que esté contigo y para ti."

Así fue como ocurrió en este nacimiento en el que el amor del padre se desplegó con toda su hermosura... Ella no dejó de gritar ni en una sola de las contracciones del parto. Él escuchó con respeto y respondió con caricias y demás manifestaciones de amor y acompañó a su mujer de la manera más bella que pude haber presenciado.

Que hermoso es el nacimiento visto desde esta mirada de aceptación de que el parto va acompañado de sensaciones y emociones que muchas veces se traducen en sonidos, vocalizaciones, quejidos, posturas y movimientos insospechados. Con espacios de aceptación y otros de desear revelarse ante la fuerza inimaginable que implica parir. El resultado esperado es que la mamá describa el evento como maravilloso y altamente satisfactorio.

Hubo una frase de ella momentos antes de que su hija naciera que me encantó: "Amor... le dijo a su esposo viéndole a los ojos... ahora si ya va a nacer..." a la vez que siguió empujando a su nena aprovechando esa fuerza indescriptible que descubrimos en el parto.

Al día siguiente pasé a visitarlos y observé la magnitud del resultado de un nacimiento así… Pamela radiante y conmovida por las atenciones de su esposo Luis… Él asombrado por las emociones que produce re-encantarse y re-enamorarse de una mujer como ella y para finalizar, una nena preciosa succionando medio dormida el pecho que le corresponde y en el que se veía protegida y segura.

Gracias Pamela y Luis por dejarme presenciar un nacimiento pleno de amor. Bienvenida pequeña Inés...! Que suerte llegar a este mundo con padres como los que tienes!

Guadalupe

 

De que nace, nace y no hay que rendirse...!!!

 

Ya con 39 semanas de embarazo, asistimos a nuestra consulta con el médico el sábado 16 de abril, y después de la revisión nos dijo que el cuello del útero seguía cerrado y sin ningún adelgazamiento, que la bebé estaba grande y mi cadera muy estrecha, que la bebé tenía apenas la cantidad de líquido amniótico suficiente y que en conclusión... si no daba "señales de parto" para el día jueves que me volvería a revisar, me programaría cesárea para el sábado 23.

Confesaré que salimos de consulta muy decepcionados pero con la idea de hacer lo posible por tener un parto natural. Así que nos fuimos a casa y nos pusimos a investigar todos los consejos y remedios "caseros" para propiciar el parto, además de poner en práctica las técnicas aprendidas en el curso en Experiencia. Así que toda la tarde del sábado se pasó en hacer estiramientos, rebotar en la pelota de pilates, comer comida picante, subir escaleras, salir a caminar, comer piña, papaya y mango, hacer sentadillas, etc... y lo más efectivo de todo: tomar té de hojas de frambuesa! Pues así el sábado y esa noche comencé con contracciones!!!

Para el domingo 17 le hablamos al médico y nos dijo que estuviéramos pendientes de las contracciones, de su duración, intensidad y frecuencia y que le reportáramos... Seguimos con los "remedios", y por ahí de las 10 am expulsé el tapón del cervix. Todavía nos fuimos al súper a comprar "pendientes" para llevar al hospital y el día transcurrió entre la evolución de las contracciones y los preparativos (maleta, pañalera, lunch...). Llegada la noche nos metimos a bañar y después de cenar, en una de las contracciones (que ya eran cada 7mins aprox.) rompí la fuente; así que en ese momento le avisamos a la doctora y nos fuimos al hospital. Llegamos 11:30 pm y nuestra pequeña nació a las 3:56 am del lunes.

Fue parto natural, la Dra. lo describe como "un parto de libro", la dilatación evolucionó 2-4-6-8-10... Las contracciones se intensificaban pero entre los movimientos con la pelota, la respiración, las vocalizaciones graves, el masaje que me daba mi esposo... Todo sucedió de forma natural, sin necesidad de bloqueo epidural, en un ambiente de tranquilidad, armonía, expectativa y mucho amor.

Al nacer, inmediatamente la pusieron en mi pecho, el momento más maravilloso que uno puede vivir! Papá cortó el cordón umbilical pasados unos minutos ya que había dejado de latir; la acariciamos, la secamos, nos vimos, nos reconocimos... La pediatra se llevó  unos instantes a la bebé y después de que la revisaron volvió a mí e inmediatamente se enganchó al pecho y comenzó a comer.... Un momento mágico.... 

Después de todo, nuestra experiencia ha sido nunca rendirse, intentarlo, luchar... Siempre platicamos que si había alguna condición médicamente justificada, la salud de nuestra pequeña era lo primero y si era necesaria una cesárea lo aceptaríamos. Pero siempre pensamos primero, en darnos y darle la oportunidad de al menos intentar un parto natural! 

Gracias a todo el equipo de Experiencia por compartir con nosotros la espera, por guiarnos para vivir al máximo este momento y por darnos el animo para creer que siempre es posible.

Saludos de Eliette Andrea; Jail y Eric!

El nacimiento de Elissa

Quiero agradecerles por todo lo que nos enseñaron en el curso. Acabamos de tener a nuestra hija el día 22 de mayo y fue, gracias a dios, como lo quisimos; en agua y natural. 

Les quiero presumir a Elissa, nuestra hija, que gracias a todo lo que nos transmitieron en el maravilloso curso, que debo confesar, yo no quería dejar de ir a pesar de que ya había terminado las clases para nosotros. 

Les mando un saludo a todo el equipo que pertenece a Experiencia y decirles que admiro el trabajo que realizan con dedicación y entrega a cada una de las parejas que pisamos esas instalaciones. Y que claro que recomiendo al 200%. 

Gracias por todo!!!

Arni y Paula

El nacimiento de Benjamín

Nos decidimos hacer el curso profiláctico por recomendación de algunos amigos. Hace año y medio habíamos pasado por una cesárea para dar a luz a nuestro primer hijo el cual ya sabíamos que tenía una enfermedad cardíaca por la cual no iba a poder vivir. Fue un momento muy difícil, en que dimos a luz un nuestro bebé sin saber si íbamos a llegar a conocerlo vivo o no. 
Por lo que queríamos que el nacimiento de nuestro segundo hijo fuera algo especial y queríamos prepararnos para ello.
Apenas conocimos a Ana fue “amor a primera vista”. Nos sentimos súper contenidos por ella y pudimos compartirle toda la carga sentimental que el nacimiento de nuestro segundo hijo traía aparejado. Después del curso decidimos que lo mejor era que una Doula nos acompañara durante el parto, y le pedimos a Ana si ella podía ser quien estuviera con nosotros. 
El domingo 15 de mayo nació Benjamín, a las 5:30 de la tarde. El sábado por la noche empecé con contracciones y empezamos a poner en práctica los recursos que Ana nos había enseñado en el curso para ese momento. A las 6.30 de la mañana, ya con contracciones más fuertes decidimos salir para el hospital, llamamos a nuestro médico, a Ana y partimos para allá. Al llegar al hospital nos dijeron que solo tenía 3 cm. de dilatación, por lo que nos recomendaron que volviéramos a nuestra casa para que no se nos hiciera tan largo el tiempo allí. Media vuelta y volvimos todos a nuestras casas.
Estuvimos en casa 6 horas en trabajo de parto hasta que ya fue hora de ir nuevamente al hospital. Llegamos, y vuelta la mala noticia, seguía con 3 cm. Habían pasado 13 horas, una noche entera sin dormir y yo seguía de 3….. Fue muy desmotivante y a la vez, ya estábamos tan cansados que sentíamos que no íbamos a poder llegar al final del camino, no nos quedaban fuerzas. Decidimos ponerme oxitocina, para que las contracciones empezaran a ser reguladas y “acelerar” un poco el proceso. Pero fue gracias a la ayuda de Ana que el resto de las horas fluyeron tan fácil que ni nos dimos cuenta del tiempo ni del cansancio. Fuimos pasando contracción por contracción, trabajando como un equipo, mi marido, Ana y yo. Dos horas después ya estaba de 6, tres horas más de 10. Ana nos fue guiando, y desde afuera del baño estando atenta a qué necesitaba para cada momento, hizo que todo fuera más fácil. Con su maleta como de Merry Poppins, iba sacando cosas y proponiendo alternativas sabiendo exactamente qué necesitaba para cada momento, pero siempre respetando nuestra intimidad y preferencias. Al ir haciendo diferentes posiciones y ofreciendo distintos recursos el tiempo pasó rapidísimo y sin darme cuenta ya estaba lista para empujar y conocer finalmente a mi bebé.
Yo no soy de las que estaba cerrada a parto sin anestesia, ni le tenía fobia a la cesárea. Quería de ser posible un parto natural y lo más humanizado posible, pero lo más importante era que mi bebé naciera sano. Por lo que había llegado al parto abierta a que se diera de la manera que fuera. Pero la verdad que todo fue tan natural y fluido que nunca  me planteé la necesidad de pedir el bloqueo hasta que llegó el momento de la expulsión que ya no tenía sentido.
Una de las cosas más lindas de mi parto creo que fue la participación activa que pudo tener mi marido. Que él no se sintiera solamente una estaca al lado mío dándome la mano, sino que realmente participara activamente del nacimiento de nuestro bebé, y pudiéramos unirnos y compartir ese momento. Es algo que siempre vamos a atesorar los dos y creo que es algo que nos va a unir para siempre, como hoy la vida de nuestro bebe.
Quiero agradecerle a Ana por haber hecho que nuestro parto fuera tan lindo, por acompañarnos en tan importante momento y por su gran calidad humana. Su trabajo no terminó en el parto, sino que siguió acompañándonos los días que siguieron, para iniciar la lactancia y estando atenta a cómo iba nuestra adaptación a nuestra nueva vida como padres.
Después de lo vivido, creo que el acompañamiento de una Doula no debería ser algo opcional, sino realmente una parte más del equipo médico que te acompaña durante el parto. 

HISTORIAS DE PARTO

 

Mariana Linares Cruz

Antes de salir de casa, rápido, súbito, como un talismán, tomé un libro. El libro. Pesado y profundo, su compendio de hojas habría de salvarme de lo que viniera al atravesar la puerta para encaminarme a un hospital. Pesado y profundo, en el fondo de la gran bolsa negra, el libro era el ancla que debía asirme a la tierra, a la realidad, al mundo como los conocía durante los últimos 30 años. El libro. Antes de salir de casa, recuerdo bien, corrí para abrazar mi libro y echarlo al fondo de la gran bolsa negra que –sin saberlo– llevaba al futuro, al después de hoy, al parte aguas.
El libro me salvó de la espera. El doctor que habría de deletrear el futuro no tenía prisa y sí mucha calma, tantos pacientes y ganas de pausa. El libro decía:
“La sangre quiere sentarse. Le han robado su razón de amor. Ausencia desnuda. Me deliro, me desplumo. ¿Qué diría el mundo si dios lo hubiera abandonado así?”
Sobre esas líneas patinaban mis ojos cuando la vocecilla de una mujer dijo: “Adelante, el doctor los espera”.
El libro, pesado y profundo, se sumergió en mi gran bolsa negra y se puso atento a escuchar zumbidos, sonidos y palabras extrañas. Ya no alcancé a leer la siguiente frase del libro, que iba así:
“Sin ti el sol cae como un muerto abandonado. Sin ti me torno en mis brazos y me llevo a la vida a mendigar fervor”
No la leí, pero casi. Porque el doctor dijo palabras fuertes que achicaron el espacio y succionaron bruscamente el aire que ya no lograba entrar en mis pulmones. Palabras que decían: “No hay tiempo. Su hija está mejor afuera que adentro”. Adentro era yo. Afuera era el resto. Maia debía asomar su cabeza al afuera en los próximos minutos para no quedarse para siempre adentro. No pude leer más el libro, pero en otras de sus páginas decía: “La noche se astilló en estrellas”.
La tarde se astilló en anhelos para Alejandro y para mí. Las palabras fuertes trajeron consigo las decisiones inmediatas. Afuera, afuera, afuera trajeron al ahora, ahora, ahora. La vida terminó allí su antes para comenzar el resto. Con nada listo, nada preparado y su mano en mi mano, caminamos juntos –por última vez juntos y solos– hacia el futuro con nombre de Maia. No era así como tenía que ser, pero ya era. Dentro de mi grande bolsa negra ningún instructivo, ningún salvavidas, ninguna pausa, ningún “ahorita vengo”, sólo el libro para transitar la tarde de astillas y anhelos. En el aire, en cambio, muchas cosas: un susto, un miedo, una incertidumbre, un enojo, una voluntad, una convicción. Tanto amor. Mucho amor. Todo el amor. El libro, pesado y profundo, salpicaba:
“el tiempo tiene miedo, el miedo tiene tiempo, el miedo pasea por mi sangre arranca mis mejores frutos devasta mi lastimosa muralla”.
Maia tumbó todas mis murallas. Las del miedo al bisturí, a la aguja que se clava en la espalda, las del control de todo por nada, las de planear hasta el movimiento de mis propias pestañas. Ella nació con un grito profundo, un grito que hoy es carcajada, un grito que nos dijo a todos: “Aquí vengo, aquí estoy y tengo toda la voluntad por ser una alharaca”. Me enamoré. El libro ya lo anticipaba:
“Pues eso es lo que hacemos. Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa hasta la última esperanza”.
Maia lanzó su primera alharaca, salió del adentro, conoció el afuera y escuchó como pudo los tantos cantos, las miles de risas, el goteo de unas lágrimas que Alejandro y yo pudimos encontrar en nuestro repertorio de herramientas enterradas. También se colaron las voces de los médicos, la paciencia de las enfermeras, la claridad de Mercedes y un lejano grito de la pediatra que insistía en llevársela. No lo hizo hasta que Maia encontró sus ojos en mi mirada. Un segundo que fue suficiente para darme cuenta de que ella, afuera, estaba sana y salva. Antes de perder el habla supe que Alejandro abrazaba a Maia y juntos partían a la primera aventura de ella afuera, lejos de mi panza. Perdí la conciencia. La recobré.
Hubo una última hora de mí, sola, tumbada boca arriba, exhausta, ida, perdida, dormida sobre una camilla aguardando a conocer a Maia. Una última hora para decirme a mí misma: “Esta es tu última hora contigo misma”. Pensé en el libro, pesado y profundo asidero de mi alma, que en su página 115 decía:
“explicar con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome”.
Un barco que se llama Maia, que llegó hace ocho meses y que me trajo otra que no era yo pero ahora soy. La que escribe ahora tiene más alas, más tiempo, más canas, más sueño, más sueños, más claridad y menos ansias. La que escribe toma su libro cada noche y se lo lee a Maia:
“Escribes poemas Porque necesitas Un lugar En donde sea lo que no es.”
Maia entiende. Las palabras de libro* la acompañan mucho tiempo antes que el afuera llegara.
*Fragmentos del libro Poesía completa, de Alejandra Pizarnik. Editorial Lumen.
*Mariana Linares Cruz. Periodista. Obsesiva por escuchar la radio. Amanece antes que salga el sol para tomar café, leer, escribir y encontrar historias antes que se despierte Maia. Los sábados amanece más tarde, no escribe y conduce el programa Cinesecuencias Radio en Reactor 105.7 FM. Es conocida por los sonidos extraños que emite al escribir, algo parecido a murmullos pero que no alcanzan a percibir los humanos. Las historias que encuentra pueden leerse en el periódico FRENTE y en la revista GENTE. @mlinarescruz

Lo que nos regaló la espera...

 

Sofía saludó al mundo bien entrada la mañana.
Su mamá presintió su llegada desde la mañana del día anterior con "coliquitos" que iban y venían. 
17 horas después fue evidente que en algún punto  conoceríamos a Sofía. Todavía hicieron falta 8 horas más y así, poco a poco y pujo a pujo, sin prisas y en semipenumbras vimos su cabecita aparecer lenta, segura, confiada y tranquila; y luego, otra vez sin prisas y en silencio, saludó al mundo. 
Y es que hacer este viaje requiere tiempo y paciencia, determinación y constancia.
Mi percepción es que de algún modo Sofía (como muchos otros bebés), nos vienen a mostrar a los padres, a las doulas, a los médicos, a los abuelos.... que hay que ser pacientes y respetuosos para la vida. Que venir al mundo no es cualquier cosa y que esta espera nos ayuda a prepararnos para lo ENORME del momento.
La espera, las pausas, las horas...nos dan la posibilidad de maravillarnos y de asimilar el proceso mágico del viaje hacia la vida. Dan tiempo de reconocer los miedos y las  dudas para dar lugar a la certeza, la confianza y el asombro total.

 

Gracias Sofía por mostrarnos con tu viaje lo hermoso y memorable de la espera paciente y la entrega absoluta.

Bienvenida!!!!!

Ana Maza

MI PLAN DE PARTO

El plan de parto es  algo que preparan las parejas con anticipación y en las consultas prenatales lo van compartiendo con su médico para que  conozcan cuales son sus deseos para el nacimiento de su bebé. 

Esto implica sentarse y darse  la tarea de expresar en papel la manera en que quieren recibir a su bebé .

Tuve la fortuna de acompañar a una pareja y éste fue el plan que ellos con todo cariño e ilusión prepararon. Me es muy grato compartirles que sus deseos fueron cumplidos y respetados por el equipo médico y las enfermeras que los atendieron durante el nacimiento.

Se caracterizó por un ambiente de respeto, tranquilo en donde por momentos sólo escuchábamos la respiración y la vocalización de la madre. El sonido  ligero y relajante del agua en la tina para mantener la temperatura adecuada. Algunos susurros del padre que la animaban y reconfortaban. Los celulares se quedaron en el olvido y quizá por ser de madrugada, sólo estábamos los que teníamos que estar. Las pocas palabras del médico sólo fueron para alentarla y las mías, su Doula, para sugerir por momentos algunas posiciones y animarla.

El ambiente le permitió soltarse y abandonarse en sus sensaciones y bañada por las hormonas del parto fuimos testigos de la llegada de Elisa.  Sin prisas, todos pudimos presenciar el milagro de la vida. El rebozo, la silla de parto, los masajes, el agua........fueron sus aliados.

La pediatra también conocía su plan de parto y se respetó en su mayoría ya que Elisa presentó algunos problemas en adaptarse con la respiración. La doctora en todo momento les explicaba lo que sucedía y cuando consideró oportuno permitió el contacto piel con piel.

Los invito a que todos los futuros padres preparen su plan de parto, compártanlo con sus médicos y sean ustedes las protagonistas del nacimiento de su bebé.

Patricia 

El nacimiento de Mariam

Después de que intentamos por más de 48 horas que el parto fuera natural, Mariam tenía otra idea sobre cómo quería llegar al mundo y tuvimos que recurrir a una cesárea humanizada. Aquí les compartimos el vídeo de su nacimiento.


Días después del nacimiento pedimos visita a casa con Diana quien ha sido un apoyo magnífico porque la lactancia no es tan intuitiva como pareciera. Creo que Diana es una estupenda adición a su equipo. De hecho, pienso incorporarme a su grupo de “Crianza Consciente ” de los miércoles en Huertas.
Abrazos y nuestros mejores deseos en los partos de nuestros compañeros del curso en “Experiencia”.
 Mariam, Henio y María 

El nacimiento de Rodrigo

El nacimiento de mi hijo Rodrigo fue sin duda mi mayor reto y el mejor, donde conocí verdaderamente mi capacidad de fortaleza, paciencia, concentración y empoderamiento. El parto para mi fue conjugar al máximo mi estado físico y espiritual que no había experimentado.

El haber tomado el curso impartido por grandes personas; como Guadalupe y Mercedes, en el que a parte de aprender y obtener valiosa información para decidir de qué manera queríamos vivir nuestro parto, conocimos a increíbles personas que fueron el mejor equipo de trabajo y quienes en todo momento mostraron respeto, paciencia, complicidad y mucho amor por su profesión.

Gracias Ana por tu acompañamiento en todo momento y entrega en los últimos momentos, que ayudaron a calmarme y volver a retomar mi capacidad de concentración. A José Luis Larios por ser un médico excepcional que respeta y cree en la naturaleza de la mujer y a la Dra. Penélope que es una extraordinaria pediatra. 

Y sobre todo, gracias esposo Rodrigo por estar conmigo, por compartir esta gran experiencia de transición que nos hizo padres, porque fuiste el mejor acompañamiento y apoyo que tuve, porqué sé que tú también sentías y porque creíste en tu bebé y en mí. Te amo infinitamente. Gracias por esa complicidad que nos une en todo momento. 

No tengo más que agradecer a Dios por permitirme ser madre, conocer gente increíble y contar con un esposo excepcional.

Johana


El haber tenido la oportunidad de tomar el curso en “Experiencia" nos permitió tener toda la información necesaria para que todo fuera maravilloso. Gracias infinitas a Ana por su ayuda, por llevar siempre de la mano a mi esposa Johana a que esto fuera un éxito, por enseñarnos que no existe dolor tan grande que pueda superar el amor a un hijo. Gracias a mi esposa Johana por permitirme vivir cada momento a su lado y demostrarme que es una guerrera que jamas se da por vencida. Gracias a todo el equipo del Dr. Jose Luis Larios que siempre trataron con todo respeto y amor, a mi bebe y a mi esposa.

Rodrigo 


Y para nosotras queridos Johana y Rodrigo, queda agradecer la confianza depositada en nuestro grupo. Estamos convencidas de que todo lo que necesitan las parejas embarazadas cuando llegan a “Experiencia” es sentirse en el espacio de respeto y apoyo genuinos que merecen cuando están esperando el nacimiento de sus hijos.

Es realmente hermoso observar la manera como se transforman los miedos con los que llegan al curso. La manera en la que los padres movilizan sus energías y las encausan en la búsqueda de quienes realmente quieren a su lado para esta Experiencia de vida que es la de convertirse en padres.

Desear con ilusión que llegue el día del parto en lugar de temerle para que de una vez acabe lo que se teme, es uno de nuestros propósitos; y por lo que ambos expresan, la misión se ha cumplido.

Fue un gusto haberlos acompañado en el nacimiento  de Rodrigo y ser testigo y admirador de su entrega, su fortaleza, su amor y el trabajo armónico de todos los que tuvimos el privilegio de estar con ustedes.

Felicidades y gracias por haber confiado en nuestro trabajo.

Guadalupe, Mercedes y Ana.

 

EL HERMOSO CAOS DE TENER A UN BEBÉ EN CASA

No hay nada más gratificante que poder observar cómo una mamá y un bebé se conectan, se sienten, se enamoran… Esto es lo que se logra cuando recurren a nosotras y en la visita posparto nos dan la oportunidad de ayudar a una mamá a encontrarse con su maternidad y a tener la confianza y seguridad que necesita…

Gracias a María, Pablo y al pequeño Javier por compartir su historia.

Patricia y Ana


EL HERMOSO CAOS DE TENER UN BEBÉ EN CASA

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El 22 de enero a las 10.28 de la noche nació nuestro hijo Javier. Nada se compara con la emoción y alegría que vivimos ese día.

La primera noche todo fue felicidad y tranquilidad. Javier estuvo con nosotros hasta las 4 de la mañana y posteriormente se lo llevaron a los cuneros a terminar de pasar la noche. Nosotros aprovechamos para descansar y amanecimos temprano con mucha ilusión de volver a ver a nuestro bebé.

Javier se portó muy bien durante todo el día. No lloraba y al parecer comía muy poco. Creímos habernos librado de todas aquellas historias que nos platicaban los amigos, de bebés que no paraban de llorar al tener hambre.

Llegó la noche y la enfermera del hospital nos preguntó si queríamos dormir con nuestro bebé en el cuarto o si preferíamos que se lo llevaran a los cuneros. Nos recomendó ampliamente lo segundo, pero eran tantas las ganas de no separarnos de Javier, que ni siquiera contemplamos esa opción. Hasta ese momento todo eran alegrías.

Poco tiempo después de dormirnos Javier empezó a llorar. La mamá, confiada en que su hijo tenía hambre, se lo colocó en el pecho para darle de comer. Pasó el tiempo y Javier no parecía satisfacerse, a pesar de llevar ya varias horas pegado a su pecho, se notaba desesperado y cada vez el llanto era mayor. Padre y madre lo cargamos, le sacamos el aire y le cambiamos el pañal, buscando la razón por la cual Javier no paraba de llorar. Viendo sus gestos, llegamos a la conclusión que nuestro hijo seguía con necesidad de comer. Fueron horas de mucha frustración y cansancio, principalmente para la madre que veía a su hijo llorar sin parar pero que no podía satisfacerlo debido a la poca leche que creía que su cuerpo apenas comenzaba a producir. A las 3 de la mañana, nos dimos por vencidos y llamamos para pedir ayuda a una enfermera. La solución que propuso la enfermera y que terminó por calmar el llanto de Javier, fue una toma de fórmula. Agotados y desmotivados por haber tenido que usar fórmula, recurrimos al sueño para reponer ánimos y retomar la ilusión.

Las siguientes 4 noches volvieron a ser complicadas y en un par de ocasiones recurrimos a la fórmula de nueva cuenta. Los pezones de la madre cada vez se lastimaban más, volviendo muy dolorosa cada toma de leche.

Un sentimiento de impotencia y angustia comenzaba a dominarnos; a pesar de que sus pechos ya estaban produciendo leche, los pezones estaban adoloridos y lastimados, impidiendo satisfacer el hambre de Javier. Desesperados y cansados,  platicamos acerca de la posibilidad de utilizar fórmula o biberón de manera recurrente. Sin embargo, antes de tomar una decisión tan importante, decidimos buscar a Ana y Paty, que mucho nos habían ayudado en el curso prenatal de Experiencia. 

Fue la mejor decisión que pudimos haber tomado; Ana y Paty acudieron en seguida a la casa para darnos consejos acerca de cómo amamantar a Javier y cómo reparar el daño en los pezones. Nos ayudaron a recuperar la confianza perdida y la ilusión de poder amamantar nuevamente.

Hoy se cumplen dos semanas del nacimiento de Javier y podemos compartirles que los momentos de impotencia y frustración que vivimos en los primeros días, hoy son momentos de unión, amor y cariño.

Ana y Paty: muchas gracias por estar cerca y por las enseñanzas y el cariño que nos dieron.

Un beso,

María, Pablo y Javier

Quiero un parto en casa

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“Quiero parto en casa”…frase que en la mayoría de las personas causaba sentimientos de miedo, fantasías de irresponsabilidad, dudas. Algunos simplemente pensaban que había perdido la cabeza, cosa que sucedió hace ya muchos años. ¿Por qué quería parto en casa? Se preguntaban todos, a lo que yo contestaba “¿y porqué querría irme a un hospital si todo está bien?” Parir no es una enfermedad que haya que curar, parir no tiene riesgo si todo ha sido sano y saludable. Al contrario, parir es intimidad, es gozo, es movimiento, es danza, es deseo, es ser uno mismo… parir es en el calor del hogar. Algunos creen que parir en casa es sinónimo de irresponsabilidad porque imaginan que en ese escenario no habrá ningún profesional, pero ello no es así. Nosotros nos dimos a la tarea de conocer y entrevistarnos con varios profesionales de parto en casa, estudiamos las alternativas entre ginecólogo o parteras. Y creo que al final tuvimos al mejor equipo para parto en casa: –       Dos parteras maravillosas, profesionales de la salud a las que con los ojos cerrados dejé en sus manos mi salud y la de mi bebé –       Una doula que más que doula fue mi coach, mi guía –       Una mamá que no me dejó ni un instante –       Dos amigas colegas cuya ayuda fue indispensable –       Y la parte más importante del equipo, mi esposo, que parió conmigo y mi hija mayor que ahora sabe más de un parto que cualquier niño de su edad Si bien había tenido dos partos humanizados completamente naturales y no intervenidos en un hospital, este parto fue algo especial, tan especial que el escribirlo me provoca un nudo en la garganta. A pesar de ser mi tercer bebé, éste fue el único embarazo que llegó a las 40 semanas, cosa que en otros tiempos me habría puesto muy nerviosa. Justo el día 40 a las 10 pm empezaron las contracciones. Éste ha sido el trabajo de parto más largo de los tres, casi 25 horas, sin embargo fueron 25 horas amables, suaves, en las que tuve tiempo de irme preparando. Dormí, caminé de la mano de mi esposo, jugué con mi hija, vi películas. Las contracciones eran intensas pero duraban muy poco (10 a 15 segundos) y no tenían una frecuencia significativa; tenía una cada 30 ó 40 minutos. A decir verdad yo estaba segura que el parto no sucedería en las siguientes horas. Esas contracciones no se parecían en nada a las de los partos anteriores.  Sin embargo mi equipo no me quiso dejar sola y decidieron llegar desde el sur de la ciudad a mi casa aunque el parto no fuera inminente.  Para mi sorpresa ya empezaban la dilatación y el borramiento, esas contracciones cortas, espaciadas, pero intensas, iban jugando a mi favor. Y así fui trabajando una a una con mi doula y mi esposo.  Una contracción cada 20 ó 30 minutos, pero cada una bien trabajada, buscando posiciones en las que la pelvis estuviera libre para moverse… fueron pasando las horas y las contracciones seguían igual de cortas y espaciadas. Jamás tuve miedo ni ansiedad, sabía que el momento llegaría a su tiempo, confiaba en mi cuerpo.  Alrededor de las 9 pm del siguiente día mi partera me pidió revisarme para ver el avance, yo esperaba feliz unos 4 cms de dilatación pero la sorpresa fue absoluta para todos cuando dijo: 7 cms!! En ese momento fue como prender un switch a transición, todo cambió. El inflado y llenado de la tina… cubetas iban y venían. Mi esposo adaptó todo en dos segundos para tener la música que yo había elegido, aromaterapia, luces apagadas. Yo veía a todos correr… mientras yo sentía cada contracción. La presión en el piso pélvico ya era fuerte y el dolor en la espalda baja era muy intenso. Mi cuerpo me pedía sentirse ingrávido, necesitaba colgarme literal, sentir que le daba espacio a mi matriz, a mi bebé, y que mis piernas no hicieran fuerza alguna por mantenerme de pie.  Colgarme del cuello de mi esposo mientras mi doula sobaba mi espalda, fue una danza mágica que me aislaba del mundo. En ese momento tampoco sentí ansiedad, de hecho sentía que aún faltaba, pero claramente las parteras y mi doula escuchaban mi respiración y sabían que el momento estaba más que cerca. Entrar a la tina en trabajo de parto no tiene igual, es un momento de relajación total, en donde el cuerpo se mueve fácil, en donde puedes escucharte a ti misma aislándote del mundo. Y si a eso le sumo la compañía de mi esposo en el agua… el resultado es un momento sublime. Sostenerme de él con esa sensación de pujo incontrolable sabiendo que es mi bebé quien toca a la puerta de este mundo, es el verdadero significado de parir en familia. Mi bebé llegó de una forma suave y pausada, evitando que me desgarrara. Mi adorada partera me iba guiando para no pujar con demasiada fuerza y ayudar al periné a distenderse lentamente. Y esa salida, la salida después de la sensación de pujo, es el mayor placer del parto. Tener a mi bebé en los brazos, observando todo fijamente, sin llorar pero respirando perfectamente, recargada en las piernas de mi esposo, con mi hija mayor ayudando para que no se enfriara y el resto del equipo a mi alrededor cuidándonos, procurándonos, es un momento que jamás voy a olvidar. Al salir de la tina sentía como una explosión interna, ganas de gritar y llorar. Mi partera me sostuvo por la espalda y me abrazó fuertemente… me abrazó… ¿cuándo habría yo vivido algo similar en un ambiente hospitalario? Estar en mi cama con mi bebé y mi amado inmediatamente después de parir, no tiene igual, es una unión que jamás se romperá. Mi secreto, claro que tengo un secreto, y es que jamás lo dudé. Sabía cómo quería vivirlo, confiaba ciegamente en mis parteras, en mi doula, en mi esposo, en mi bebé y en mi cuerpo. Nunca existió un segundo de miedo o ansiedad. Todos cuidaban que la oxitocina trabajara a su ritmo. Si tuviera otro parto en puerta, sin duda alguna volvería a vivirlo igual. Gracias Guadalupe Hernández, Yolanda Ilescas, Guadalupe Trueba por estar ahí, por su profesionalismo, por ser más que parteras y doulas, por ser una madre en quién depositar toda mi confianza. Gracias Rubén Galindo por apoyarme desde el principio, por nunca dudar en que sería posible cumplir mi sueño, por amarme y parir conmigo, eres el mejor doulo.

Ana Güemes