Mi princesa.........

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Patricia

Que más lindo que recibir una llamada de una mujer que ya acompañaste al nacimiento de uno de sus hijos un par de años atrás y te comparte muy ilusionada la  noticia de que se acaban de enterar que viene un tercer bebé en camino "me apartas la fecha para noviembre, queremos que nos acompañes....." así que a esperar pacientemente unos 7 meses para que llegue el momento tan deseado, poderoso y mágico.

Les comparto lo que Rossin nos escribe a todo el equipo que tuvimos la fortuna de estar con ella y su marido. Me siento muy afortunada y feliz de haber estado con ustedes.

 

Hoy hace 1 mes, nació mi princesa. Fue una de las experiencias más impresionantes y poderosas en de mi existencia.

Estoy muy agradecida con mi equipo. Sin ustedes, esta historia no hubiera sido tan hermosa.

Gracias por ayudarme a tener el parto perfecto, respetando todos mis deseos y peticiones.

Gracias Moises Agami por ser mi pilar y mi soporte, mi compañero incondicional, mi protector.

Gracias Dr. Gilberto Ramírez Bergeron (Ginecólogo) por tu cuidado y guía perfecta y precisa. Tu experiencia y profesionalismo son inigualables. Gracias Sion Agami (Pediatra) por cuidar a mi princesa y tomar en cuenta mis deseos. Gracias Patricia Ochoa (Doula) por tu cariño y manos mágicas. Gracias Nancy Ambe (Fotógrafa) por las fotos y por estos recuerdos eternos. Gracias Hospital Ángeles por una experiencia maravillosa, un parto humanizado y cuidados de primera. En todo momento fui tratada con mucho respeto y cuidado, fui tratada como una madre dando a luz, no como un paciente enfermo. El personal fue muy atento y amable en todo momento. El cuarto de LPR (labor, parto y recuperación) realmente me permitió tener el parto que deseaba, un parto natural, sin medicamentos ni intervenciones, un parto humanizado. La silla maya, las pelotas, los tapetes, la regadera, la camilla especial; ese cuarto vale oro. Aunque no fue necesario, yo tenía la confianza de que en caso de alguna emergencia, contaba con el mejor equipo y las mejores instalaciones para hacerse cargo de nosotras.

Nos vemos de nuevo en el nacimiento de nuestro siguiente bebé.

Ross

LOS TRES MOSQUETEROS

Patricia

Patricia

 

En espera de un tercer bebé, se arranca….. no se arranca y así pasan varios días.

Estos inicios lentos generan la mayoría de las veces en las madres un desgaste emocional, además del físico que ya existe. Sobretodo cuando hay chiquitos en casa, que todas las que somos madres sabemos lo que demandan los hijos.

No cabe duda que la clave está en la paciencia y confianza de la madre y  su equipo médico, incluyendo a la doula. Parece que no sucede nada pero a nivel hormonal hay muchos cambios y beneficios para la mamá y su bebé, solo hay que esperar, porque si están sucediendo muchas cosas.

Por lo general es a nosotras, las doulas,  que nos hablan para preguntarnos que hacer para arrancar el trabajo de parto. Ya les recomendaron caminar tres veces el centro comercial, acupuntura, homeopatía,  relaciones sexuales, te de canela y frambuesa, piña…….que les digo yo, confíen en su bebé y su cuerpo, busquen actividades que les generen alegría y distracción, disfruten su panza y no dejen de conectarse con su bebé, es un acto de mucha paciencia!!!! (suena fácil pero no lo es)

Pues así se arranca esta hermosa mujer cuando su bebé esta listo con una ruptura espontánea de membranas, importante estar en contacto con el médico, observar las características del líquido. En la mayoría de los casos, a los médicos les gusta checar a las mamás y a su bebé y si todo está en orden se van a casa a esperar a que el trabajo de parto se arranque y se establezca un buen patrón de contracciones.

Cada trabajo de parto  imprime una huella y experiencia irrepetible. Su tercer trabajo de parto, el cuerpo de alguna manera  sabe lo que tiene que hacer, pero cada recorrido es único, la mujer seguro lleva en su maleta herramientas nuevas y a sacado las que estorban y entorpecen. Se remueven emociones, sentimientos, dudas, miedos…………confiar y soltar se debe de buscar.

Apoyada con la música que ella y su marido han preparado de manera muy especial, los ritmos suaves la transportan a un estado de relajación y luego a entrar en rituales al ritmo de tambores que la llevan inclusive a un trance (no pude dejar de observar.)

Sabemos que la libertad de movimiento y cambios de posición son fundamentales para que el trabajo de parto progrese y haya un mejor manejo del dolor, una madre difícilmente se acuesta y si lo hace, en cuanto viene la siguiente contracción busca la mejor posición y de manera muy inconsciente se alía con su pelvis para abrirle mas espacio a su bebé.

Cada bebé hace de las suyas, así que Sam decidió rotar en el sentido opuesto. Pero no contaba con que el médico que estaba esperando su llegada conoce muy bien la pelvis y sus asimetrías. Así que el equipo de médicos, incluyendo a su doula apretamos isquiones, subimos y bajamos la pierna, después la otra pierna, acompañada de respiraciones profundas y manteniendo el ánimo de la mujer, logramos que Sam se recolocara a la posición optima. Todo esto lo orquestó el Dr. Jesús Luján, con el consentimiento de la madre,  que entiende y respeta la fisiología del parto.

La tina ya estaba preparada, pues ellos deseaban tener un nacimiento en agua y hubo el tiempo para sumergirse en la calidez del agua y esperar al último esfuerzo para tener en brazos a su gordo esperado.

Todo parecía que fluía muy bien, fueron estas ultimas contracciones las que la retaron y las incomodidades de tanto movimiento de piernas, pero valió la pena y mucho. Su tercer mosquetero de 3,650 gr. al fin había llegado.

Sam de inmediato fue llevado al pecho de su madre, ahí la pediatra, la Dra. Carolina, lo revisó y respetó que se diera todo lo mágico del apego el reconocimiento y enamoramiento mutuo , tocarlo, olerlo, sentirlo………besarlo.

Así fue el recorrido de esta mujer, conectada con su cuerpo en una ambiente de respeto y tranquilidad. Acompañada también de otra gran mujer, la Dra. Arlet (que también es madre de tres hijos) que no dejó de animarla y apoyarla. Se cruzaban miradas de complicidad y apretones de manos con una empatía muy especial.

Que más lindo que acompañar a Tania y Santi por tercera vez al nacimiento de su bebé. Son ustedes las mujeres las que me han enseñado a escuchar, observar y esperar pacientemente la llegada de un bebé. De no dejar de sorprenderme de la fortaleza de la mujer y de la perfección del cuerpo.  De saber que hay médicos dispuestos a esperar y respetar la fisiología del nacimiento sin prisas e intervenciones innecesarias.

 

Gracias por la confianza y su cariño.

 

 

 

Desde la mirada de una Doula

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Unas semanas antes de la fecha probable de parto nos reunimos para una entrevista y ella me compartió su plan de parto y así empieza: “Te escogí a ti como parte de mi equipo de parto porque compartimos la idea de tener un parto humanizado y sin intervención innecesaria. Porque se que me vas ayudar a tener el parto que deseo y respetar mis deseos”…….

El sábado tuve el privilegio de acompañarlos por segunda vez en el mágico recorrido de su trabajo de parto.
Con un inicio lento por días con contracciones que iban y venían, por momentos con desgaste emocional y retomando la confianza en su cuerpo volvía a recargar pilas. Su intuición y la experiencia de un tercer bebé le decía que todavía no era el momento.

Esperó pacientemente en casa a dejar que el trabajo de parto iniciara de manera espontánea apoyada por un médico que respeta la fisiología del parto porque ella sabía los grandes beneficios que tiene para su bebé y de vez en cuando nos manteníamos en contacto para intercambiar emociones, miedos, dudas…… simplemente platicar y escucharnos.

Justo entrando a su semana 40 de gestación, su intuición le decía que algo era ya diferente. Trabajando en casa las contracciones y armando un rompecabezas con su marido, ella supo el momento indicado para trasladarse al hospital y cual va siendo la sorpresa que dos horas después, sentada en la silla maya y sostenida física y emocionalmente en los brazos de su marido, tenían a su bebé ya en brazos. Gracias al Dr. Gilberto Ramirez B. y al neonatólogo Dr. Sion Agami M. que estuvieron atentos y respetuosos esperando el gran momento.

Enfatizó mucho en el silencio, en libertad de movimiento, elegir libremente la posición para el nacimiento y contacto piel con piel.Todos estabamos en la misma sintonía, conocíamos los deseos de esta hermosa mujer y todo fluyó como ella deseaba.

Ross, un placer acompañarlos y gracias por depositar tu confianza en este recorrido que tú y tu "princesa" hicieron de manera hermosa.

Patricia

MAIA

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MAIA

(cuyo nombre en sanscrito significa magia)

A las 4:50 am nació Maia, mi bebita de 2.620 kg envuelta en su grasa blancuzca, dice mi esposo que ya salió maquillada y lista para los escenarios como su madre. Todo lo que sucedió antes de ese momento solo lo puedo describir como magia, o en este caso MAIA.

Con todo mi amor para mi esposo y mi querida hija:

“Porque juntos hacemos magia”

Un embarazo no planeado pero muy deseado nos sorprendió en Febrero, una mezcla de emoción y miedo.

-       ¿Nos la aventamos? le pregunté a mi futuro esposo.

-        ¡Venga! me respondió.

y así comenzaron los sinsabores del embarazo, a mi gusto aquel que dice que “el embarazo es el mejor estado de la mujer” seguramente es un hombre. Comienza una avalancha de cambios, cambios en el humor, cambios en tu cuerpo, cambios y más cambios para los cuales debo confesar no tenía ni idea de como afrontarlos y/o aceptarlos.

A pesar de todo lo que uno puede vivir durante esa etapa, la mente en mi caso se mantenía firme pensando en un momento, ese momento que sabes hagas lo que hagas tarde o temprano llegará y que debo confesar no me daba miedo, me ATERRORIZABA, me daba PAVOR el parto.

Mi esposo y yo lo habíamos platicado, estaría padrísimo un parto 100% natural, pero si no aguanto pido epidural y si algo sale mal, pues cesárea, “lo importante es que el bb y tú estén bien”, me decía mi esposo. La verdad es que no puedo negar que en silencio deseaba que alguna tontería estuviera rara para poder tener una excusa y no ser yo quien pidiera la cesárea, esperaba que el doctor me dijera algo así como “Eres demasiado estrecha para parir” o “tu bb viene muy grande” o ¡Algo! Para no tener que afrontar ese momento.

Para mi colmo,  y para mi fortuna, todo marchó extremadamente bien.

-       Hasta ahora todo en orden para un parto natural. me dice mi doctor.

-       Que padre… respondí con cierto sarcasmo.

-        Ahora solo ve a el curso psicoprofiláctico y prepárate, puede ser en agua o como tú quieras, lo importante es que sea un parto humanizado y que tú seas la que decidas.

Y así llegué a Experiencia.

Soy alguien que a pesar de que siempre he hecho ejercicio y me considero valiente e incluso a quien le gustan los retos ha sufrido ataques de pánico y crisis de ansiedad desde hace mas de 10 años, sufro de crisis vagales (presión baja) o hipoglicemia, la verdad no se bien, lo único que se es que en determinadas ocasiones me desvanezco y un par de veces me he llegado a desmayar, durante el embarazo me sucedió en 4 ocasiones, yo tirada en el suelo, pálida, sudando frio y pensando que me iba. La verdad es que a pesar de que casi no me enfermo, la mente me juega jugarretas, y siempre había creído que mi cuerpo era muy sensible, no puedo tomar café y mucho menos red bull porque me manda al hospital con taquicardia, o si tomo vitaminas, me destrozan el estómago, o si tomo píldoras anticonceptivas las hormonas me vuelven un mar de lágrimas. Digamos que soy muy sensible a las sustancias, por lo que desde hace unos años me mantengo sana a base de remedios naturales. En fin.

El momento llegó.

Viernes por la noche, semana 37 y 1 día, ya llevaba sintiendo a mi bb encajada desde hace un par de semanas, de repente el caminar me costaba trabajo, como si trajera un tampax mal puesto, ese día fui al baño y al limpiarme pude ver el famoso tapón mucoso, le tomé foto y se lo mandé al doctor solo para confirmar que en efecto era eso. Al otro día tenía cita de rutina, así que me dijo que durmiera y mañana me checaba. Solo pude dormir como 3 horas, pensaba que el trabajo de parto podía suceder en cualquier momento pero… nada. Al otro día a las 2 pm me revisó el doc. Si no fuera tan formal seguramente me hubiera dicho ¡Relájate un chingo! pero en vez de eso me dijo “ Tu bb esta en posición pero no está encajada, tu trabajo de parto puede empezar hasta dentro de 3 o 4 semanas, la mayoría de los bbs nacen entre la semana 40 y 41 así que tu tranquila”. Sentí un poco de decepción y alivio.

Ese día el doctor también me informó de todo lo que podía complicarse durante el parto: ¡Desgarre, alergia a la epidural, baja de presión, transfusiones de sangre, sufrimiento fetal, y mas! Estoy consciente que por profesionalismo médico deben de informarte pero de por si yo le tenia miedo al parto y después de escuchar eso debo decir que me subí al coche en silencio y mi esposo solo me preguntó:

-Estas bien?

- No. Le respondí

- ¿Estas asustada?

y ahí rompí en llanto. Lloré todo el camino a casa, traté de calmarme y enfocarme en que mi embarazo ha transcurrido sin eventualidades, “soy una mujer joven y sana” me repetía para mis adentro para tranquilizarme. Pensaba que de aquí a que llegará el momento de dar a luz al menos tendría un par de semanas para olvidar todo lo que me había dicho el doctor. Dos horas después se me rompió la fuente.

Corrí a la regadera para no mojar todo. Desde ahí le hable al doctor.

-       ¡Se me rompió la fuente!

-       OK, avísame cuando empieces con contracciones.

Pff ahora sí, no había marcha atrás. “Que pase lo que tenga que pasar, mi mente es mi aliado” me dije. Después salí, e hice una pequeña oración con mi esposo.

-Todo saldrá bien. me dijo.

- Lo sé. “Juntos hacemos magia”

A las 9 de la noche comencé con contracciones, literal pequeños cólicos menstruales que duraban unos 40 segundos y se daban en lapsos irregulares, cada 10, 15, 7, 3, 10 min. alcancé a ver Hitch tranquilamente, es de esas pelis que simplemente no me cansan.

-¡Ya tengo contracciones! Le dije al doctor por teléfono.

- OK ahora avísame cuando tengas mas de 2 horas con contracciones cada 3 minutos, eso puede durar hasta 12 horas, te aviso para que no te desesperes.

Colgué y llamé a mi Doula Mercedes. Casi lo olvido. Me había informado que ese fin de semana estaría de viaje, ¡Jamás creímos que mi parto sería en esa semana! Me endosó con Paty e hicimos click en seguida por teléfono, me dio calma y me dijo que le estuviera llamando. Era raro que alguien a quien nunca había conocido fuera a estar conmigo en ese momento tan importante, pero me vibró muy padre por teléfono, son esas cosas que fluyen y hay que dejarlas fluir. Por si fuera poco el pediatra que habíamos pensado también estaba de viaje, así que no tenía ni idea de quien recibiría a mi hija.

-Yo llevo uno me dijo el doctor.  Tú no te preocupes.

- Ok.

10:30 pm mis contracciones de ser irregulares pasaron a ser cada 3 minutos y durar unos 50 segundos. La intensidad subió, ya no podía mantenerme sentada, necesitaba moverme, caminar, recargarme en la orilla de la cama, respirar en cada contracción. El tiempo perdió proporción, a la media noche mis contracciones eran cada 2 minutos y duraban un poco mas de un minuto, para este momento no podía moverme cuando llegaba una. El dolor era muy intenso. Sentía como se irradiaba desde mi espalda baja, pasando por mi cadera e incluso hasta las piernas. Era una mezcla de cólico con calambre. Le llamé de nuevo al doctor.

-Doc ya pasaron 2 horas con contracciones cada 3 minutos ¡Y ahora son cada 2! ¡¿Ahora qué hago?!

-Ahora avísame cuando te quieras ir al hospital.

- pff ¿Pero cuándo es eso?

- Cuando tú me digas, solo recuerda que quienes se van demasiado pronto al hospital la mayoría termina en cesárea.

“¿Demasiado pronto?” ¿Cómo sabré si es “demasiado pronto”? ¡¿Que tal si mi hija nace en el excusado de mi casa, que tal si nace en el camino al hospital, que tal si me voy y llego y me dicen que tengo 1 cm. de dilatación?! Me invadían miles de preguntas sin respuesta. A las 2 de la mañana no pude mas. Una contracción hizo que me mareara y me asusté, el dolor era demasiado.

-Ya me quiero ir al hospital y me vale si me regresan le dije a mi esposo.

-Lo que tú digas, si te quieres ir, nos vamos.

Le llamé al doctor y le dije que ya me iba para allá. Paty, la doula con quien estuve hablando a cada ratito ya iba en camino. Pedimos el uber y creo que ese fue el mayor reto.  El movimiento del coche era insoportable. Me fui hincada en el asiento de atrás abrazada a mi esposo. En cada contracción le pedía al conductor que se detuviera. La verdad pobrecito seguro podía imaginar los titulares del día siguiente “Mujer da a luz en uber en pleno viaducto”. Llegamos al hospital y en cada contracción el mundo se detenía. Sorprendentemente era soportable, me calmaba saber que sea lo que sea, pasaría en un par de segundos.

 Subimos a la sala de partos y me checó el asistente de mi doctor.

-Tienes 4 cm. de dilatación, pero tu cuello uterino esta bastante delgado lo cual es muy bueno, ¿Te quieres ir a tu casa?

- ¡NO! ¡Por supuesto que no! ¡Aquí nos quedamos! Le dije.

Pareciera que mi cuerpo entendió que el verdadero trabajo de parto había llegado. Me preguntaba que tanto podría subir la intensidad del dolor y eso me asustaba. De repente mi cuerpo temblaba involuntariamente como sucedía en mis ataques de pánico. “No me voy a permitir perder el control, mi mente es mi aliado, si no te sirve un pensamiento deséchalo” me repetía mentalmente una y otra vez. De pronto durante cada contracción me comenzaba a salir sangre. Pregunté si era normal y me dijeron que sí, así que traté de no darle importancia. Paty me sugirió meterme a la regadera, lo intenté pero el agua caliente duró tan solo un par de minutos, así que temblando ya no se si de miedo o de frío me sequé y permanecí afuera. Comenzaron a llenar la tina. Para esto yo me había acomodado, perdonen que sea tan gráfica pero en 4 sobre la camilla. Debido a los mareos que había tenido, sentía que esa posición me ayudaba a que la sangre fluyera mejor a mi cerebro y el que mi cadera no estuviera tocando nada me daba cierta sensación de que flotaba. Paty y mi esposo comenzaron a apretarme la cadera hacia adentro en cada contracción, eso me ayudó mucho, era como si me contuvieran de tal expansión. Al poco tiempo le dije a Paty.

-       Oye ya siento ganas de pujar, ¿Me pueden checar?

-        Iré por alguien. Dijo Paty.

-       Normalmente se dilata 1 cm cada hora pero si quieres te checo. Me dijo el asistente del doctor que por cierto aún no llegaba.

-       Sí, chécame.

-       Tienes… ¡nueve de dilatación!

 Gracias a Dios, la verdad es que si me hubiera dicho 5 en ese momento hubiera pedido epidural o no se,  pero el saber que tenía 9 cm. y que pronto conocería a mi bb me hizo seguir adelante. Me quedé sorprendida, durante los últimos meses de embarazo había decretado una y otra vez todos los días mientras me bañaba “Mi dilatación es rápida, mis contracciones son tolerables, mi actitud es serena.” Y así fue.

A los 20 minutos comencé a pujar. No me había dado cuenta pero ya estaba ahí mi doctor y la pediatra, la verdad es que no me importaba quien estuviera o no. Mi cuerpo me decía que hacer, estaba conectada con mi hija, la podía sentir avanzando hacia este mundo y solo debía ayudarla a salir, era ella y yo y nadie mas.

A las 4:40  de la mañana lance mi primer grito de dolor, con el cual la cabeza de mi hija se asomó. A las 4:45, lance el segundo, con el cual la cabeza salió, no hubo un tercer grito. A las 4:50 mi bb nació. Mi esposo la recibió tal y como lo habíamos puesto en nuestro plan de parto, la música que habíamos decidido también se escuchaba y yo descalza como mujer de playa. Mi esposo puso a Maia sobre mi pecho. El dolor cesó. Me sentía una guerrera, me sentía llena de vida. “ Si pude con esto, puedo con lo que venga” pensé.

Mi hija llegó como ella quiso. Ella quiso nacer así y quién era yo para dejar que mis miedos se lo impidieran. Es ella quien me enseñó como hacerlo. Quise un parto natural para que mi bb comience a tomar sus propias decisiones desde el comienzo, que ella decida su forma de nacer, que ella luche por llegar a este mundo y lo hizo. Lo hizo maravillosamente bien. Recibió un 9 - 9 de apgar, yo no tuve desgarre ni nada y mi esposo tampoco se desmayó, así que solo me queda agradecer. Lo que puedo decir de la experiencia de dar a luz es que el tiempo se diluye, la gente, los ruidos, la realidad se nubla, uno entra en trance y otra dimensión se abre, es un momento lleno de “Magia” o en este caso para mi, lleno de MAIA.

Paus

Nacimiento de MAIA

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Cuando se trabaja en un grupo comprometido con la educación al parto, acompañamiento en el nacimiento y apoyo en el inicio exitoso de la lactancia, es indispensable contar con “apoyo”… Nadie puede estar de guardia las 24 horas del día de los 365 días del año…!

Como profesionales dispuestas a ofrecer el mejor de los servicios a las familias que confían en nosotras, es imprescindible contar con un grupo como en “Experiencia” que garantiza el servicio profesional ofrecido.

 

Así fue como Mercedes y Guadalupe, impartiendo un curso a profesionales de salud en Monterrey, recibimos la noticia de que una de las mujeres del curso había roto la fuente, siendo que el inicio del parto era inminente.

De inmediato nos pusimos en contacto con Patricia y Ana para buscar el apoyo que Paulina requería para su parto.

La comunicación entre el grupo se inició de inmediato… Patricia dijo “Yo acompaño a esta familia y no se diga más…”  Se comunicó con esta pareja poniéndose a sus órdenes como la doula que requerían para el nacimiento de su nena. Esto es lo que nos cuenta de este hermoso nacimiento:

“Hablamos por teléfono y hubo buena química.

A partir de las 10 de la noche me marcaba cada hora y me decía como se sentía, ya por hay de la 1 de la mañana tenía contracciones cada 3 minutos, las toleraba bastante bien y se dio otra hora más en casa.

Su marido siempre pendiente de la conversación, interrumpía de manera prudente.

Por hay de las 2:15 último telefonazo a casa con contracciones cada dos minutos, así que fue momento de irse al hospital.

Si un poco ansiosa, con muchas dudas pero bien manejando.

Así que los veo en el hospital, ellos acababan de llegar y el médico la acababa de revisar, 4 cm.

Con la posibilidad de regresar a casa, deciden quedarse.

Bien establecido ese trabajo de parto, concentrada en cada contracción. Le aliviaba la contrapresión.

Buscaba moverse libremente, muchas puntitas, ella es bailarina, sin emitir ruidos y concentrada.

Preguntaba si lo que sentía era normal, si preguntaba si se pondría peor...!

La invite a trabajar cada contracción, no pensar cómo serían las demás.

Una hora y media después ya con sensación de presión y claramente me decía "siento abajo su cabecita" voy a buscar al Dr. Luis Espinosa.

Como bien dijeron, de tal palo tal astilla, le ha aprendido muy bien al Dr. Larios, además de que tiene también una vibra muy especial, la encuentra con 9 cm y con esa gorda bien abajo.

Intenta meterse a la tina, estaba caliente el agua,  ya no quiso ni tratar más tarde.

Se acomodó en la cama en 4 puntos y muy suave su gorda fue descendiendo.

Su marido súper involucrado, metía la cabeza hasta donde no y él deseaba recibir a su gorda.

Así que el Dr. Larios, que llega casi en ese momento lo invita a tomar a su gorda.

Sin jalones ni prisa, asoma su cabecita acompañada de su manita, nace casi a las 5 de la madrugada.

Y la pediatra, Natalia Téllez, de primera…!

Se la colocaron al pecho y espero un poco más de 90 min a que se prendiera, sin prisas y sabiendo todos los beneficios que tiene este momento que es mágico

No logramos que lo hiciera, dio lengüetazos, unas mini probaditas y mucha oxitocina.

La verdad que fue muy lindo a pesar de que yo no los conocía, esa química se da o no se da, y aquí todo fluyó!!!

Qué lindo que me toco este maravilloso nacimiento y que tuve el privilegio de conocerlos y ser testigos de esta gran mujer, gran guerrera…….

Patricia

Testimonio de una profesora del curso

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Por Guadalupe Trueba

Tuve el privilegio de participar –si bien a punto de perderme del nacimiento porque fue muy rápido- en el segundo parto de Mar. En la madrugada, tal y como la mamá lo había presentido por semanas, su hijo decidió entrar de lleno a este mundo.

Mi relato no viene a narrar un parto –si bien fue hermoso y lleno de amor y de armonía- sino el después, cuando el hermano mayor del recién nacido hizo entrada triunfal al cuarto en el que su mamá lo sostenía en brazos y en contacto piel con piel. Llegó a conocer a su hermano en brazos de su orgulloso y emocionado papá, quien estuvo apoyando a Mar en el parto mientras la abuela cuidaba de Emiliano en la sala de espera.

El parto es un evento que impacta profundamente a la mujer y su familia y en esta ocasión, tuve la fortuna de atestiguar la hermosa escena en que la familia se reunió pocos minutos después de nacido Emiliano, tal y como lo muestra la imagen que acompaña este testimonio.

Yo invito a exigir que los hospitales –puesto que se los percibe como el lugar en el que los nacimientos parecen ser más seguros- consideren las necesidades de la familia para la inclusión de un nuevo miembro. Ya dos mamás a quienes tuve el privilegio de acompañar,  decidieron dar a luz en su casa para no separarse por tanto tiempo de sus hijos e invitarlos a participar del evento de la llegada de sus hermanos. En otra ocasión planeamos con anticipación la presencia de dos doulas en el parto para que una de nosotras cuidara del hermano en un sitio cercano al hospital mientras la otra asistía a la madre, ya que en ese nacimiento los familiares que hubieran podido hacerse cargo del hijo mayor residían en el extranjero.

Invito a considerar los días, a veces dos o tres, que tarda la mamá en regresar a su hogar. Ya me tocó, en alguna ocasión, ver a una mamá llorando porque debía separare por primera vez de su hijo mayor para ir al hospital a parir al hijo que llegaría en unas horas. 

La mamá que da a luz por segunda o tercera ocasión necesita estar segura de que sus otros hijos están bien para poder entregarse al nuevo nacimiento; esto influye en el progreso del parto. Una mamá de parto comenzó a mostrar conductas de preocupación y ello provocó que el parto se detuviera. “¿Qué es lo que te preocupa?” pregunté… “Es que sé que mi hija está allá afuera con los abuelos y estoy preocupada porque ya le toca ir a dormir”. Así que salí a la sala de espera y les dije: “La mamá de esta nena no puede continuar el parto hasta saber que uno de ustedes se llevará a la niña a dormir porque son más de las 12:00 de la noche”. Acto seguido entré a decirle a la mujer: “Asunto arreglado, tu hija va camino a su camita”. A partir de ahí, ella pudo continuar con su labor.

Me gustaría saber ¿por qué en las áreas de maternidad de la mayoría de los hospitales está prohibida la entrada a los hermanitos? Algunas excepciones como Bite Médica, que surgió de la idea de un gran médico que se propuso hacer las cosas de manera diferentes sin restar seguridad a las familias, son digno ejemplo a seguir. También Médica Sur Lomas permitía la entrada de los hermanos tras el nacimiento –aún no comprendemos bien a bien cómo es que cerró sus puertas con los años que llevaba siendo ejemplo de atención humanizada del nacimiento- pero sus razones tendrá.

Lo que interesa es crear consciencia acerca de la importancia del momento del encuentro para que los profesionales de la salud exploren posibilidades que permitan participar a la familia en un evento que corresponde a la familia.

 

 

La sabiduría de la mujer

Con gran ilusión del nacimiento de su segundo bebé, Shelly se sentía como primeriza.....dudas, miedos, alegría, sospechas de inicio de parto por la madrugada presentándose en el hospital y siendo regresada a casa por falsa alarma y sin perder la calma esperaban  que su cuerpo se arrancara de parto, todos esperábamos.

Pasan unos días y cual va siendo la sorpresa que de manera espontánea se le rompen las membranas, me avisa inmediatamente y se comunica también con su médico. Le pide que se quede con 3 cm,  yo todavía ilusa le digo que me avise cuando quiera que esté con ella y su respuesta fue, "vente ya porque el primero nació muy rápido", conectada con su cuerpo y escuchando su intuición sabía que su cuerpo iba revolucionado. Así que me preparé algo de comer para el camino y me lanzé.

Las palabras sobran, al llegar y observarla me indicaba que su bebé tenía prisa. Le angustiaba que su marido venía en camino y no llegara a tiempo....... si llegó cariñoso y muy contento, ¿si está de parto, ahora sí....? una mirada lo dijo todo.

Cada oleaje lo recibía concentrada, enfocada y en silencio. Buscando la posición que más le aliviaba y batallando con un suero que le incomodaba. Una vez pasado el medicamento (antibiótico) el suero fue retirado y ella se sintió liberada, que gratificante ver que sus médicos - Alejandro Pliego y Elías Charúa- son sensibles a lo que Shelly quería y acoplarse a sus necesidades. Se necesitó y cuando ya estaba de más se le retiró, así de simple.

La silla de parto por ratitos y meterse a la regadera ayudaron mucho. Presionando la pelvis, traguitos de agua y entre los chorros de la regadera buscando que la lavanda aliviara sus sensaciones. Concentrada me dice,  es momento de salir, Shelly ya sentía a su bebé casi en la puerta de salida. Es increíble como la mujer sabe,  hay que escucharla y apoyarla.

Así que en menos de dos horas de haber llegado al hospital su gorda metió al acelerador y la recibieron sentada en la silla maya, con su médico apoyando... "escucha tu cuerpo, relaja tu pelvis, tu sabes......  ya viene."

Nació LISA hermosa y de inmediato se la colocaron en su pecho. Miradas de asombro y alegría era lo que sentía en ese espacio, un momento inolvidable y que seguro se guarda en la memoria de todos los que estábamos ahí presentes, maravillados del poder y de la magia del cuerpo de una mujer!!!!!!!!

Bienvenida Lisa a este mundo y muchas felicidades Shelly y Ezequiel.

Mil Gracias 

Patricia 

 

 

 

Mujeres divinas

Por este medio mi familia y yo tenemos el enorme honor de presentarles a nuestro amado Leonardo. 

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Gracias a Dios y a la vida llegó a mis manos después de un trabajo de parto muy rápido, lo que me permitió (aunque no estaba planeado) dar a luz sola y poder recibirlo yo misma en mi cuarto de hospital. Así que a final de cuentas pude tener el parto poco intervenido que tanto deseaba.

Gracias a todas porque de una forma todas ustedes estuvieron presentes en ese momento que me tomó totalmente por sorpresa, todo lo que he aprendido de ustedes y sobre todo la confianzas en el parto natural y en mi cuerpo  que aprendí de ustedes me dieron la oportunidad de recibir yo sola a mi hijo, sin la ayuda ni dirección de nadie mas que de Dios y de la sabiduría de todas la mujeres.

Las abrazo a todas desde aquí donde me encuentro todavía loca de amor y oxitocina y reafirmo una vez mas que una experiencia, positiva o negativa de parto, es el inicio para una maternidad difícil o totalmente placentera.

Besos y bendiciones a todas y muchas gracias por todo su apoyo y compañía.

Leonardo, Santiago, Alvaro y Karla

... Tal cual nos habíamos imaginado...

El 22/11 pasado después de 40 semanas y 2 días de embarazo rompí bolsa mientras dormía... Me levanté y desperté a Teo, mi marido, sin realmente estar segura de lo que estaba pasando… Automáticamente llamamos a Ana, que sería mi doula en el parto, y al obstetra, quienes me confirmaron que pronto comenzarían las contracciones y que me aconsejaban dormir al menos un rato… Esto realmente fue imposible ya que estaba bastante nerviosa y las contracciones empezaron a la media hora… 

Por suerte durante todo el embarazo Teo  y yo estuvimos muy tranquilos y, a pesar de que ya habían pasado dos días de mi fecha “probable” de parto, estábamos mentalizados de que Helena iba a nacer cuando ella quisiera y probablemente varios días después de esa supuesta fecha. 

Por suerte la última etapa del embarazo la viví con ansiedad pero sin preocupaciones ni miedos… Creo que esto fue así principalmente porque llegamos a ese momento súper informados gracias al curso de preparto en Experiencia, con nuestro plan de parto muy planeado pero conscientes de que éste podía ir modificándose en la marcha dependiendo de las circunstancias, y con mucha confianza en los profesionales que habíamos elegido para que nos acompañaran en ese momento. 

Cuando el día tan esperado llegó estuvimos en casa desde las 2:00 am hasta las 6:30 am haciendo todo tipo de ejercicios que aprendimos, para que pudiera pasar cada contracción lo más relajada posible… Cuando llegamos a la clínica a las 7:00 am, yo ya estaba con contracciones más fuertes y 7 cm de dilatación!!! Realmente fue muy positivo quedarme en casa esas primeras horas para relajarme y que todo fuera avanzando… En la clínica y después de varias horas con contracciones muy fuertes decidí pedir analgesia porque estaba demasiado cansada y sentí que no iba a llegar con fuerzas al momento del puje.. A pesar de que me dieron anestesia, como la dosis que me dieron fue muy leve, no dejé de sentir las contracciones y en ese momento Teo y Ana fueron fundamentales para poder seguir trabajando para que Helena naciera. 

Helena finalmente nació a las 11:00 am aproximadamente con 3,450 kg!! El parto fue lo más intenso y emocionante que viví en mi vida!! Esas 9 horas realmente parecieron eternas pero cada minuto valió la pena sólo por vivir el momento en que me la pusieron sobre mí, piel con piel. Verlo a Teo tan emocionado fue increíble, no cambiaría absolutamente nada!! La conexión con mi marido fue perfecta y la ayuda que nos dio Ana a los dos fue súper importante para que pudiéramos vivir cada momento al máximo!! El equipo médico también fue fundamental, porque estuvieron atentos a mis necesidades y me respetaron muchísimo! 

Más allá de que todo se fue dando como lo habíamos planeado, creo que lo que hizo que mi parto fuera único e inolvidable fue el sentirme respetada, contenida, apoyada y querida por las personas que tenía alrededor. Eso para mí fue fundamental para estar tranquila y con confianza desde el primer momento, a pesar de que realmente no sabía como se iban a ir dando las cosas. 

Estoy muy agradecida con todas las personas que me acompañaron! Mil gracias a Ana y a Patricia por apoyarnos durante todo el embarazo y darnos las herramientas para llegar preparados a ese momento tan especial en nuestras vidas!! Le agradezco a Ana especialmente por el cariño, el apoyo y la fuerza que nos dio a Teo y a mí para que Helena naciera tal cuál nos habíamos imaginado!! 

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Queridos Teo, Delfi y Helena, 

Muchas gracias por compartir su experiencia y por invitarme al nacimiento. Fue hermoso verlos desplegar toda esa fuerza, entrega y amor en el nacimiento de Helena.

Ana

Pequeña Tessa

Hoy cumple un mes de terrícola nuestra querida Tessa, y aunque queríamos enviar este correo desde el día que llegamos del hospital a casa, es hasta hoy que encontramos palabras –y tiempo- para agradecerles por tanto.

Y es que consideramos que el acto más grande de bondad que hemos tenido oportunidad de vivir tanto John como yo, ha sido el recibir a nuestra hija rodeados de gente tan humilde, respetuosa y calurosa como todos ustedes. Así que queremos agradecerles mucho. Tantísimo.
 
Agradecerles por no habernos dejado perder el rumbo; porque nos recordaron a cada momento quienes erámos y que a pesar de las largas horas y el cansancio, podríamos llegar a donde queríamos de la forma en que lo habíamos planeado – aún cuando eso representaba mucho más trabajo para ustedes-.
 


Agradecerles la bondad infinita de respetar el tiempo que le tomó a mi cuerpo estar listo para un parto natural; por dormir en una cama de hospital a ratitos, cenando Skittles, en viernes en la noche sin perder el trato cariñoso; por hablarle a John en su idioma y asegurarse de que ambos entendiéramos qué estaba pasando a cada minuto; por sentarse al raz del suelo para recibir a nuestra hija y dejarme pisarles sus zapatos para poder pujar mejor; por pasar dos horas arrodillada a mi lado en un baño lleno de vapor para aliviar las contracciones y dejarme tomarles la mano aunque eso fuera un pellizco seguro. Gracias por venir en la madrugada al encuentro de un ser humano que llegaba y sentarse a esperarla al fondo de la sala de expulsión y después darnos el tiempo de que Tessa y yo nos reconociéramos.  
 
Gracias porque en ese cuarto de expulsión nos sentimos más expuestos y vulnerables que nunca, pero también supimos que su inmensa generosidad nos arropaba y que estábamos protegidos por todos ustedes. Se siente tan lindo poder exponerse tanto, renuciar a toda necesidad de protección y saber que estarás bien.
 
Gracias por mostrarnos que en un mundo donde cada vez es más difícil encontrar bondad, ustedes estuvieron ahí celebrando la vida con nosotros. Y no solo la vida de nuestra hija, sino el acto de vivir en conjunto, independientemente de las diferencias de creencias, experiencias y rumbos. Para nosotros, nuestro parto fue el momento en que conocimos realmente lo que la bondad significa.
 
Que suerte tiene Tessa de que su primer contacto con otros humanos haya sido con todos ustedes.
 
 
Los queremos mucho.
 
John, Paola y la pequeña Tessa.

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Muchas gracias por compartir y por expresar de manera tan bella su experiencia. Nos sentimos muy afortunadas y felices de haber podido acompañarlos en su viaje, cada quien, desde el lugar que le tocó ocupar en él. Cuando la experiencia y la sensación que deja el parto es así como la relatan ustedes, entonces nos queda la certeza de haber realizado bien nuestro trabajo y nos llenamos de gusto de haber podido contribuir para que así fuera.

Bienvenida pequeña Tessa.

Patricia y Ana

 

Nacimiento en Navidad...

A un año... y parece que fue ayer...
Hace un año, en estos días, estábamos esperando tu llegada, pequeña María, preparando cada detalle... 

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En alguna ocasión, mucho antes siquiera de pensar embarazarme, me encontré un vídeo con una escena hermosa de una bebe recién nacida, escalando en busca del pecho de su madre; coincidió con una historia que una buena amiga me contó, de una pareja que tuvo a su bebe en su casa porque no les dio tiempo ni de salir de ella al hospital, se me quedó muy grabado que el médico que los atendía los guió con mucha calma por teléfono y les dijo que no había ninguna prisa para cortar el cordón, que simplemente pusieran al bebé sobre el vientre de mamá mientras él llegaba; ellos se sorprendieron al ver como solito comenzó a escalar al pecho para alimentarse instintivamente. En ese entonces yo ni idea tenía del parto humanizado, mucho menos de quién era una Doula, pero fue algo que me marcó y me hizo cuestionarme muchas cosas y buscar y buscar! Y seguir buscando! Algo si tenía claro! El día que tuviera un bebé iba a hacer todo lo posible para que fuera así, natural y respetado! 

En esa búsqueda pasamos por 5 doctores, Hypnobirthing y un día navegando encontré en YouTube unos vídeos de Experiencia, me los devore todos! Y quedé fascinada con el enfoque y la experiencia de Guadalupe y Mercedes, su claridad y amor por lo que hacen, aún sin conocerlas en ese momento cerraba completamente esa búsqueda que llevaba haciendo por tanto tiempo! Y algo en mi interior me dijo que era ahí, donde debía acudir para la compañía que añorábamos! Me sentí feliz de ver que si había gente dedicada y comprometida en cambiar la forma de nacer en México. 

Nos acercamos y conocimos a Guadalupe quien aceptó, acompañarnos en este camino. Y se alegró al enterarse del equipo profesional eleegido. Tanto como el Dr. Larios como Katia la pediatra estarían presentes en las fechas a pesar de que nuestra semana 40 era el 19 de diciembre, fechas difíciles por las vacaciones y las fiestas. 
Fue reconfortante saber que nos acompañaría una mujer con tanta experiencia! Quien además se comprometía a estar presente no importaba la fecha, cosa que honestamente me dio mucha tranquilidad, aunque durante todo el embarazo le hablaba a mi bebé para que eligiera nacer en su fecha o antes! me ponía de nervios que naciera en Navidad.
Y así sin más, llegamos al 19 y todo seguía normal, María no daba señales de querer salir. Guadalupe estuvo súper al pendiente de cómo íbamos avanzando, hasta que el 23 de Diciembre a las 8:00 am, después de recibir la llamada de Guadalupe para ver cómo íbamos, rompí fuente en casa, las contracciones eran regulares y todo indicaba que el momento anhelado estaba próximo. Llame a José Luis quien me citó a las 11 am para revisar cómo íbamos, en ese momento ya tenía 7 cm de dilatación así que nos quedamos en el hospital. Lupe ya estaba ahí!, había llegado a la zona con tiempo y estaba en un café a un lado del hospital, al igual que Katia la pediatra. 
Lupe me acompañó cada segundo en el ingreso al hospital, entramos directo a la sala de parto en agua e inmediatamente dio instrucciones de que prepararán la tina. Yo fluía con cada ola y me sentía relajada y muy apoyada por mi esposo, ingresé en la tina y el agua alivió considerablemente el dolor. Pensé que sería un proceso rápido! Sin embargo las horas fueron pasando, una, dos, tres, cuatro... y nada ocurría. Seguían las contracciones, pero perdieron su ritmo inicial, eran más espaciadas, algo estaba sucediendo. A las 11:30 de la noche ya estaba muy cansada y pedí entrar en la tina de nuevo para relajarme un poco, José Luis me ofreció tomar una pastilla para ayudar a regularizar las contracciones y que acepte de inmediato! 
Poco a poco empezaron las contracciones más fuertes aunque seguían espaciadas y cortas, pasada la media noche sentí lo que en mi clase de yoga me dijeron era el "aro de fuego" wow…! Dije ahora si ya viene…! Y sentí más energía para seguir. María nació a las 00:34 hrs. del 24 de diciembre…! 
Todo fue como soñamos, la pegamos a mi pecho inmediatamente y ahí permaneció durante un rato, sin prisas, en un abrazo compartido papá, mamá y bebé. No hubo prisa para cortar el cordón y Katia fue extraordinaria en su trato. Salí de la tina y al recostarme en la cama la colocaron en mi vientre y la ayudamos a alcanzar mi pecho para contemplar el Segundo milagro de esa pequeña guerrera, que durante más de 20 horas estuvo esforzándose para nacer! Aún no logro entender muy bien, tal vez mi miedo al dolor y a soltar el control hizo de las suyas, pero me gusta pensar que fue María la que eligió ese momento para nacer y darnos una gran lección de paciencia y de decir “no mamá, esto no es como tú quieras, es cuando yo esté lista” Y así en ese momento todo se inundó de una gran alegría, siendo testigos de un milagro y del mejor regalo que pudimos recibir. Sé que nadie olvidará la música que nos acompañó por más de 12 horas, que se repetía y repetía sin parar. Y que aún después de meses de nacida, era la única cosa con que María dejaba de llorar casi mágicamente, como si la regresará a ese momento maravilloso.

Un millón de gracias a ese extraordinario equipo que nos acompañó aún siento como si fuese ayer. Hoy María cumple un año y así también nosotros un año de papás. 
Y aunque mucha gente cree que nuestra hija es "pobrecita" por haber nacido el 24 de diciembre, para nosotros es el mejor regalo y lección de vida que jamás pudimos imaginar! Ella Siempre estará acompañada en su cumpleaños por la gente más querida! 
Gema

Historias de partos

Por Guadalupe Trueba

 

Gracias Lupe… está perfecto nuestro hijo.

Estamos muy agradecidos contigo y muy felices. Tenemos un

hermoso niño de nombre Emil de 3,120 kg y 51 cm.

Está muy bien y lacta excelente, tus cursos nos fueron

de gran utilidad.

 

Soizic llegó al curso en “Experiencia” diciendo con toda claridad lo que deseaba para el nacimiento de su bebé y Gabriel, su marido, la observaba entre orgulloso y admirado por la claridad en sus intensiones.

 

 

El médico que visitaban, si bien contaba con gran experiencia y era muy profesional, acostumbraba atender los partos de manera convencional, con las intervenciones y rutinas que distinguen ese modelo. Pero no era eso lo que Soizic buscaba por lo que no tardó en cambiar de consultorio cuando encontró un obstetra convencido de que el parto es un evento de salud y debe estar centrado en la mujer.

 

Un día Soizic y Gabriel llamaron para decirme que me habían elegido como doula de su parto… Me sentí orgullosa y feliz porque sabía que con el médico que habían elegido los partos eran hermosos. Durante la entrevista que tuvimos antes del día del parto en varias ocasiones ella dijo sentirse muy tranquila y segura. Repetía una y otra vez: “conozco muy bien mi cuerpo”; frase que Gabriel confirmaba con prontitud.

 

Se sucedieron las semanas hasta que una noche, pasadas las dos de la madrugada, sonó mi teléfono y recibí la noticia de que había llegado el momento de ir al hospital porque las contracciones así lo ameritaban. Hablé con ella y noté en su voz tranquilidad en las pausas aunque vocalización en las contracciones; se percibía en ellos la seguridad de estar haciendo lo correcto. “Cuando lleguen al hospital y revisen lo avanzado del parto me llaman y los alcanzo de inmediato”.

Me comuniqué con el doctor para decirle: “Soizic va camino al hospital y dice sentir contracciones cada tres minutos con deseo de pujar… es la primera noticia que recibo de que había iniciado el parto y estaré pendiente para pedir taxi e ir si aún me da tiempo, porque si llega pariendo, ni cómo intentarlo”. Llamo de nuevo para ver cómo van en el camino y me responde Gabriel: “Recién llegamos y el bebé está naciendo”.

 

Afortunadamente hay hospitales, como el que habían elegido, que recibe estos sorpresivos nacimientos como algo normal. Me perdí de la oportunidad de apoyar y ser la doula de Emil quien nació un día después de la gran luna llena que gozó el mundo entero. Habiendo quedado en la sala de mi casa y siendo más de las 3:00 de la mañana intenté dormir… tarea difícil porque la oxitocina, desde lejos, también hace su trabajo con todos los que gozamos de estos nacimientos.

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Bienvenido Emil… tu nacimiento fue tan hermoso y sorpresivo como tenía que ser y estuvieron presentes los que tenían que estar. Así es como vienen los “imprescindibles” a este mundo. Aún tengo grabado en mi teléfono el mensaje de tu papá: “Gracias Lupe… está perfecto nuestro hijo”.

 

 

 

Enseñanzas de un nacimiento

Hace unos días me llamó Regina, a quien tuve el gusto de acompañar en el nacimiento de su hijo Sutra, para compartirme este texto con las reflexiones y aprendizajes que le dejó la experiencia de su parto.

Ella se había preparado en Experiencia y después del parto le hice una visita a su casa, como acostumbro a hacer en todos los nacimientos en los que participo porque hablar del parto es muy necesario para poder integrar la experiencia. Y es que dar a luz es tan fuerte, que uno tiene que ir de a poquito recordando, escuchando, hablando, asimilando, aceptando... para poder comprender  lo que ha ocurrido. Y es en estas visitas donde hablamos largo y tendido y nos permitimos comentar de todo. Al salir le sugerí que escribiera sus reflexiones y nos despedimos con un largo abrazo. 

Gracias Rex por compartir tus reflexiones con todos.

Ana Maza

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¡Estoy feliz de presentarles a mi hijo Sutra! Nació el 21 de julio con perfecta salud y afortunadamente pudimos tener el parto que soñaba. 

Como era de esperarse desde que mi pequeñín llegó mi vida ha cambiado por completo. Creo que grandes cambios abren la puerta a nuevas visiones y entendimientos. Hoy quiero compartirles algunos aprendizajes que mi hijo de 3 semanas ya me ha enseñado. 
 
ES NUESTRA RESPONSABILIDAD CREAR EL PARTO QUE QUEREMOS.
Semanas después de enterarme que estaba embarazada fui con un reconocido doctor. Fue una experiencia traumática. Salí sintiéndome desempoderada y con mucho miedo al parto. Si mi primera visita al doctor había sido así... ¿qué me esperaba el resto del embarazo?
Una amiga me dijo que tenía que ir con su doctor, que era lo máximo y me iba a hacer sentirme súper diferente. Así fue como llegue con el Dr. Gilberto Ramirez. En la primera consulta supe que quería que mi hijo naciera con él, salí sintiendo que estar embarazada era lo más natural y a partir de eso me relajé muchísimo y lo pude disfrutar.
Otra persona clave fue Ana Maza, mi doula. ¡Uy! Qué hubiera sido de mi sin Ana... ¡probablemente seguiría en el cuarto de labor! Ella fue un gran apoyo antes, durante y después del parto. Estuvo conmigo en las contracciones más difíciles siempre con un nuevo método que me ayudara a seguir adelante. 
Cada parto es diferente y distintas mujeres buscan cosas diferentes. Pero algo que aprendí es que solo 1 de cada 100 mujeres en México tenemos la posibilidad de escoger el parto que queremos tener y solo el 2% de los partos son en hospitales privados. Si tenemos la opción de elegir es nuestra responsabilidad informarnos  y saber en qué nos estamos metiendo para poder tener un doctor y un parto que nos empodere. 
Primero hay que tener claridad sobre lo que buscamos. A mi me sirvió muchísimo leer el libro The Thinking Women´s Guide to a Better Birth para entender las distintas opciones que tenemos y lo que cada una implica.
 
DEJA IR EL CONTROL.
Una de las cosas más maravillosas de un parto es que no lo controlamos. Y en un mundo donde creemos controlar todo eso puede ser aterrorizante. No sabemos cuándo va a nacer, cómo va a nacer, cuánto tiempo va a durar el parto, cuánto va a doler... 
¡Wow! Eso nos presenta una realidad que normalmente no queremos ver y ¡está llena de magia!
Dejar ir el control y aceptar lo que el parto nos presente nos prepara para que nuestra vida sea volteada de cabeza por nuestros hijos.
  
PODEMOS MÁS DE LO QUE IMAGINAMOS.
Uno de mis mayores miedos era que no iba a poder parir. Aunque quería un parto natural, sin anestesia y en agua una parte de mi dudaba que fuera posible. Después de unas 8 horas de contracciones sentía que ya no podia más, ya estaba harta, cansada y no tenía idea de cuánto tiempo mas podía faltar. Recuerdo que había una pregunta que pasaba constantemente por mi mente y que dije varias veces: "¿si voy a poder?"
En una de esas mi doctor me miró y me dijo: "ya pudiste" ¡Wow! No lo podía creer... Faltaba poco para que mi hijo naciera y lo iba a lograr. 
Esa frase de "ya pudiste" se ha quedado grabada en mi mente. Tener a mi hijo conmigo ha sido maravilloso, pero también viene acompañado de momentos muy retadores. Cada vez que me cuestiono "si voy a poder" regreso a ese momento de mi parto en el que dudaba de mi misma y sin saberlo estaba "pudiendo" mucho más de lo que me imaginaba. ¡Es increíble la forma en que mi partó me empoderó!


DISFRUTA CADA INSTANTE. NUNCA REGRESA.
Muchas veces cuando pasamos por cosas difíciles esperamos que pasen pronto y fantaseamos con el pasado y el futuro.  
Estar embarazada, el dolor y poco control del parto y la gran demanda que requiere cuidar a un recién nacido definitivemte ha traido consigo momentos difíciles. Sin embargo, hoy extraño mi panza de embarazada, extraño el día que mi bebé nació y estoy segura que es cuestión de tiempo para que extrañe los momentos tan intímos a la mitad de la noche en los que lo amamanto. 
Todos los días trato de recordar que todo pasa (y muy rápido), estar presente y disfrutar lo más posible.
  
MUCHÍSIMA ADMIRACIÓN POR LAS MUJERES Y POR NUESTRO MARAVILLOSO CUERPO.
Lo que las mujeres logramos hoy en día es impresionante: creamos vida, somos madres y pilar del hogar, tenemos carreras, cuidamos nuestro cuerpo y nos vemos increíble ¡somos unas campeonas! En la mayoría de los casos nuestro motor e inspiración son nuestros hijos. Durante el embarazo descubrí una fuerza en mí que no conocía. 
Estoy maravillada por nuestro cuerpo, por nuestra capacidad de dar a luz y producir el alimento más perfecto para nuestros hijos. Cada día siento como la maternidad me fuerza a transformarme y crecer para ser mi mejor versión. 
¡Ha sido increíble sentir una gran complicidad y apoyo de muchas mujeres! Definitivamente nos necesitamos unas a otras. Hoy siento un gran respeto y admiración por cada mujer que ha traído y cuidado a un hijo en este mundo.

Paciencia y comunicación.....

Podría confirmar sin duda alguna que el nacimiento de Sara duró 4 días...! O por lo menos ese fue el tiempo en que las llamadas iban y venían con preguntas acerca de lo que Adriana iba sintiendo...!

 "Ya tiene 4 cm." indicó la médico residente del hospital cuando Adriana acudió a corroborar la razón del sangrado que observó después de días en que las contracciones seguían presentes pero sin regularizarse...! Así también lo confirmó su ginecóloga al día siguiente pero con 1 cm más de dilatación al llegar al hospital y dispuesta a una inducción dada la fecha máxima en que debería esperar a que el parto comenzara.

 Estos papás habían pedido tregua de dos días más a Elizabeth su ginecóloga, y nos vimos para un rico masaje y suaves movimientos de la cadera con el rebozo. El ultrasonido mostraba una posición de la cabecita de Sara que no se decidía por rotar para definir su entrada a la pelvis en una mejor posición.

 ¿Y las contracciones que corresponden al parto si ya tenía 5 cm. de dilatación?... Ausentes o más bien definitivamente irregulares y poniendo en duda toda credibilidad de esta mamá que no sabía a qué atenerse, y obvio preguntándose ¿con esta dilatación como es que no tengo contracciones regulares?

 Así que comenzó la conducción y se regularizó este parto que duró 10 horas y que culminó en un nacimiento maravilloso y pleno de salud para la mamá y su bebé.

 Hay detalles en los nacimientos que se vale contar, porque los comentarios de Adriana eran espectaculares… “tengo miedo de que en el momento del pujo no la pueda sacar” nos dijo con toda seriedad… “si no sale la jalan… OK?” 

También fue muy bello el detalle de Alonso que cuando al ver que la cabecita de la nena se asomó para coronar en una contracción, emocionado le acarició los cabellos con la punta de sus dedos. Son momentos memorables que los papás recordarán por siempre y contarán a su hija cuando les pregunte ¿Papá… Mamá…cómo fue mi nacimiento?

 Por mi parte me queda reiterar que en los embarazos que se alargan, debe prevalecer la paciencia por parte de la mamá y una estrecha comunicación con el médico que vigila atentamente la salud de ambos estos últimos días. Confiar en su experiencia y recomendaciones –como fue la de inducir el parto de un embarazo que se había prolongado más de las 41 semanas y darle la oportunidad y el tiempo que necesitara.

 Cada nacimiento es diferente, algunos comienzan antes de lo esperado y a todos sorprenden y hay muchos otros como este que desespera a todos porque pasa el tiempo y no sucede nada.

 Felicidades Adriana, Alonso y Sara...! Nada pudo haber sido más hermoso. Fui testigo de las manifestaciones de fortaleza, decisión y sobretodo convicción en lo que Adriana se repitió una y otra vez "YO PUEDO..." Fui también testigo de las demostraciones del amor y admiración de su pareja y padre de la niña que iba naciendo.

 La llamo por teléfono para ver como va estrenando la maternidad y me comenta “Yo la veo muy madurita y bien portada… pienso que la semana que se pasó de tueste le sirvió.!

 

Guadalupe Trueba

El privilegio de acompañar en el parto

 

 

El parto que tuve el privilegio de acompañar, describe a la perfección un párrafo del artículo de Mercedes que publicamos en www.experiencia.mx hace unos días:

"Acompañar el dolor es tener la capacidad de pararse frente a él con un corazón suficientemente abierto y ancho como para abrazarlo y darle cabida. Es realmente difícil hacer esto, especialmente cuando quien enfrenta el dolor es alguien a quien se ama, pero eso precisamente es lo que se requiere durante el parto… alguien que esté contigo y para ti."

Así fue como ocurrió en este nacimiento en el que el amor del padre se desplegó con toda su hermosura... Ella no dejó de gritar ni en una sola de las contracciones del parto. Él escuchó con respeto y respondió con caricias y demás manifestaciones de amor y acompañó a su mujer de la manera más bella que pude haber presenciado.

Que hermoso es el nacimiento visto desde esta mirada de aceptación de que el parto va acompañado de sensaciones y emociones que muchas veces se traducen en sonidos, vocalizaciones, quejidos, posturas y movimientos insospechados. Con espacios de aceptación y otros de desear revelarse ante la fuerza inimaginable que implica parir. El resultado esperado es que la mamá describa el evento como maravilloso y altamente satisfactorio.

Hubo una frase de ella momentos antes de que su hija naciera que me encantó: "Amor... le dijo a su esposo viéndole a los ojos... ahora si ya va a nacer..." a la vez que siguió empujando a su nena aprovechando esa fuerza indescriptible que descubrimos en el parto.

Al día siguiente pasé a visitarlos y observé la magnitud del resultado de un nacimiento así… Pamela radiante y conmovida por las atenciones de su esposo Luis… Él asombrado por las emociones que produce re-encantarse y re-enamorarse de una mujer como ella y para finalizar, una nena preciosa succionando medio dormida el pecho que le corresponde y en el que se veía protegida y segura.

Gracias Pamela y Luis por dejarme presenciar un nacimiento pleno de amor. Bienvenida pequeña Inés...! Que suerte llegar a este mundo con padres como los que tienes!

Guadalupe

 

De que nace, nace y no hay que rendirse...!!!

 

Ya con 39 semanas de embarazo, asistimos a nuestra consulta con el médico el sábado 16 de abril, y después de la revisión nos dijo que el cuello del útero seguía cerrado y sin ningún adelgazamiento, que la bebé estaba grande y mi cadera muy estrecha, que la bebé tenía apenas la cantidad de líquido amniótico suficiente y que en conclusión... si no daba "señales de parto" para el día jueves que me volvería a revisar, me programaría cesárea para el sábado 23.

Confesaré que salimos de consulta muy decepcionados pero con la idea de hacer lo posible por tener un parto natural. Así que nos fuimos a casa y nos pusimos a investigar todos los consejos y remedios "caseros" para propiciar el parto, además de poner en práctica las técnicas aprendidas en el curso en Experiencia. Así que toda la tarde del sábado se pasó en hacer estiramientos, rebotar en la pelota de pilates, comer comida picante, subir escaleras, salir a caminar, comer piña, papaya y mango, hacer sentadillas, etc... y lo más efectivo de todo: tomar té de hojas de frambuesa! Pues así el sábado y esa noche comencé con contracciones!!!

Para el domingo 17 le hablamos al médico y nos dijo que estuviéramos pendientes de las contracciones, de su duración, intensidad y frecuencia y que le reportáramos... Seguimos con los "remedios", y por ahí de las 10 am expulsé el tapón del cervix. Todavía nos fuimos al súper a comprar "pendientes" para llevar al hospital y el día transcurrió entre la evolución de las contracciones y los preparativos (maleta, pañalera, lunch...). Llegada la noche nos metimos a bañar y después de cenar, en una de las contracciones (que ya eran cada 7mins aprox.) rompí la fuente; así que en ese momento le avisamos a la doctora y nos fuimos al hospital. Llegamos 11:30 pm y nuestra pequeña nació a las 3:56 am del lunes.

Fue parto natural, la Dra. lo describe como "un parto de libro", la dilatación evolucionó 2-4-6-8-10... Las contracciones se intensificaban pero entre los movimientos con la pelota, la respiración, las vocalizaciones graves, el masaje que me daba mi esposo... Todo sucedió de forma natural, sin necesidad de bloqueo epidural, en un ambiente de tranquilidad, armonía, expectativa y mucho amor.

Al nacer, inmediatamente la pusieron en mi pecho, el momento más maravilloso que uno puede vivir! Papá cortó el cordón umbilical pasados unos minutos ya que había dejado de latir; la acariciamos, la secamos, nos vimos, nos reconocimos... La pediatra se llevó  unos instantes a la bebé y después de que la revisaron volvió a mí e inmediatamente se enganchó al pecho y comenzó a comer.... Un momento mágico.... 

Después de todo, nuestra experiencia ha sido nunca rendirse, intentarlo, luchar... Siempre platicamos que si había alguna condición médicamente justificada, la salud de nuestra pequeña era lo primero y si era necesaria una cesárea lo aceptaríamos. Pero siempre pensamos primero, en darnos y darle la oportunidad de al menos intentar un parto natural! 

Gracias a todo el equipo de Experiencia por compartir con nosotros la espera, por guiarnos para vivir al máximo este momento y por darnos el animo para creer que siempre es posible.

Saludos de Eliette Andrea; Jail y Eric!

El nacimiento de Elissa

Quiero agradecerles por todo lo que nos enseñaron en el curso. Acabamos de tener a nuestra hija el día 22 de mayo y fue, gracias a dios, como lo quisimos; en agua y natural. 

Les quiero presumir a Elissa, nuestra hija, que gracias a todo lo que nos transmitieron en el maravilloso curso, que debo confesar, yo no quería dejar de ir a pesar de que ya había terminado las clases para nosotros. 

Les mando un saludo a todo el equipo que pertenece a Experiencia y decirles que admiro el trabajo que realizan con dedicación y entrega a cada una de las parejas que pisamos esas instalaciones. Y que claro que recomiendo al 200%. 

Gracias por todo!!!

Arni y Paula

El nacimiento de Benjamín

Nos decidimos hacer el curso profiláctico por recomendación de algunos amigos. Hace año y medio habíamos pasado por una cesárea para dar a luz a nuestro primer hijo el cual ya sabíamos que tenía una enfermedad cardíaca por la cual no iba a poder vivir. Fue un momento muy difícil, en que dimos a luz un nuestro bebé sin saber si íbamos a llegar a conocerlo vivo o no. 
Por lo que queríamos que el nacimiento de nuestro segundo hijo fuera algo especial y queríamos prepararnos para ello.
Apenas conocimos a Ana fue “amor a primera vista”. Nos sentimos súper contenidos por ella y pudimos compartirle toda la carga sentimental que el nacimiento de nuestro segundo hijo traía aparejado. Después del curso decidimos que lo mejor era que una Doula nos acompañara durante el parto, y le pedimos a Ana si ella podía ser quien estuviera con nosotros. 
El domingo 15 de mayo nació Benjamín, a las 5:30 de la tarde. El sábado por la noche empecé con contracciones y empezamos a poner en práctica los recursos que Ana nos había enseñado en el curso para ese momento. A las 6.30 de la mañana, ya con contracciones más fuertes decidimos salir para el hospital, llamamos a nuestro médico, a Ana y partimos para allá. Al llegar al hospital nos dijeron que solo tenía 3 cm. de dilatación, por lo que nos recomendaron que volviéramos a nuestra casa para que no se nos hiciera tan largo el tiempo allí. Media vuelta y volvimos todos a nuestras casas.
Estuvimos en casa 6 horas en trabajo de parto hasta que ya fue hora de ir nuevamente al hospital. Llegamos, y vuelta la mala noticia, seguía con 3 cm. Habían pasado 13 horas, una noche entera sin dormir y yo seguía de 3….. Fue muy desmotivante y a la vez, ya estábamos tan cansados que sentíamos que no íbamos a poder llegar al final del camino, no nos quedaban fuerzas. Decidimos ponerme oxitocina, para que las contracciones empezaran a ser reguladas y “acelerar” un poco el proceso. Pero fue gracias a la ayuda de Ana que el resto de las horas fluyeron tan fácil que ni nos dimos cuenta del tiempo ni del cansancio. Fuimos pasando contracción por contracción, trabajando como un equipo, mi marido, Ana y yo. Dos horas después ya estaba de 6, tres horas más de 10. Ana nos fue guiando, y desde afuera del baño estando atenta a qué necesitaba para cada momento, hizo que todo fuera más fácil. Con su maleta como de Merry Poppins, iba sacando cosas y proponiendo alternativas sabiendo exactamente qué necesitaba para cada momento, pero siempre respetando nuestra intimidad y preferencias. Al ir haciendo diferentes posiciones y ofreciendo distintos recursos el tiempo pasó rapidísimo y sin darme cuenta ya estaba lista para empujar y conocer finalmente a mi bebé.
Yo no soy de las que estaba cerrada a parto sin anestesia, ni le tenía fobia a la cesárea. Quería de ser posible un parto natural y lo más humanizado posible, pero lo más importante era que mi bebé naciera sano. Por lo que había llegado al parto abierta a que se diera de la manera que fuera. Pero la verdad que todo fue tan natural y fluido que nunca  me planteé la necesidad de pedir el bloqueo hasta que llegó el momento de la expulsión que ya no tenía sentido.
Una de las cosas más lindas de mi parto creo que fue la participación activa que pudo tener mi marido. Que él no se sintiera solamente una estaca al lado mío dándome la mano, sino que realmente participara activamente del nacimiento de nuestro bebé, y pudiéramos unirnos y compartir ese momento. Es algo que siempre vamos a atesorar los dos y creo que es algo que nos va a unir para siempre, como hoy la vida de nuestro bebe.
Quiero agradecerle a Ana por haber hecho que nuestro parto fuera tan lindo, por acompañarnos en tan importante momento y por su gran calidad humana. Su trabajo no terminó en el parto, sino que siguió acompañándonos los días que siguieron, para iniciar la lactancia y estando atenta a cómo iba nuestra adaptación a nuestra nueva vida como padres.
Después de lo vivido, creo que el acompañamiento de una Doula no debería ser algo opcional, sino realmente una parte más del equipo médico que te acompaña durante el parto. 

HISTORIAS DE PARTO

 

Mariana Linares Cruz

Antes de salir de casa, rápido, súbito, como un talismán, tomé un libro. El libro. Pesado y profundo, su compendio de hojas habría de salvarme de lo que viniera al atravesar la puerta para encaminarme a un hospital. Pesado y profundo, en el fondo de la gran bolsa negra, el libro era el ancla que debía asirme a la tierra, a la realidad, al mundo como los conocía durante los últimos 30 años. El libro. Antes de salir de casa, recuerdo bien, corrí para abrazar mi libro y echarlo al fondo de la gran bolsa negra que –sin saberlo– llevaba al futuro, al después de hoy, al parte aguas.
El libro me salvó de la espera. El doctor que habría de deletrear el futuro no tenía prisa y sí mucha calma, tantos pacientes y ganas de pausa. El libro decía:
“La sangre quiere sentarse. Le han robado su razón de amor. Ausencia desnuda. Me deliro, me desplumo. ¿Qué diría el mundo si dios lo hubiera abandonado así?”
Sobre esas líneas patinaban mis ojos cuando la vocecilla de una mujer dijo: “Adelante, el doctor los espera”.
El libro, pesado y profundo, se sumergió en mi gran bolsa negra y se puso atento a escuchar zumbidos, sonidos y palabras extrañas. Ya no alcancé a leer la siguiente frase del libro, que iba así:
“Sin ti el sol cae como un muerto abandonado. Sin ti me torno en mis brazos y me llevo a la vida a mendigar fervor”
No la leí, pero casi. Porque el doctor dijo palabras fuertes que achicaron el espacio y succionaron bruscamente el aire que ya no lograba entrar en mis pulmones. Palabras que decían: “No hay tiempo. Su hija está mejor afuera que adentro”. Adentro era yo. Afuera era el resto. Maia debía asomar su cabeza al afuera en los próximos minutos para no quedarse para siempre adentro. No pude leer más el libro, pero en otras de sus páginas decía: “La noche se astilló en estrellas”.
La tarde se astilló en anhelos para Alejandro y para mí. Las palabras fuertes trajeron consigo las decisiones inmediatas. Afuera, afuera, afuera trajeron al ahora, ahora, ahora. La vida terminó allí su antes para comenzar el resto. Con nada listo, nada preparado y su mano en mi mano, caminamos juntos –por última vez juntos y solos– hacia el futuro con nombre de Maia. No era así como tenía que ser, pero ya era. Dentro de mi grande bolsa negra ningún instructivo, ningún salvavidas, ninguna pausa, ningún “ahorita vengo”, sólo el libro para transitar la tarde de astillas y anhelos. En el aire, en cambio, muchas cosas: un susto, un miedo, una incertidumbre, un enojo, una voluntad, una convicción. Tanto amor. Mucho amor. Todo el amor. El libro, pesado y profundo, salpicaba:
“el tiempo tiene miedo, el miedo tiene tiempo, el miedo pasea por mi sangre arranca mis mejores frutos devasta mi lastimosa muralla”.
Maia tumbó todas mis murallas. Las del miedo al bisturí, a la aguja que se clava en la espalda, las del control de todo por nada, las de planear hasta el movimiento de mis propias pestañas. Ella nació con un grito profundo, un grito que hoy es carcajada, un grito que nos dijo a todos: “Aquí vengo, aquí estoy y tengo toda la voluntad por ser una alharaca”. Me enamoré. El libro ya lo anticipaba:
“Pues eso es lo que hacemos. Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa hasta la última esperanza”.
Maia lanzó su primera alharaca, salió del adentro, conoció el afuera y escuchó como pudo los tantos cantos, las miles de risas, el goteo de unas lágrimas que Alejandro y yo pudimos encontrar en nuestro repertorio de herramientas enterradas. También se colaron las voces de los médicos, la paciencia de las enfermeras, la claridad de Mercedes y un lejano grito de la pediatra que insistía en llevársela. No lo hizo hasta que Maia encontró sus ojos en mi mirada. Un segundo que fue suficiente para darme cuenta de que ella, afuera, estaba sana y salva. Antes de perder el habla supe que Alejandro abrazaba a Maia y juntos partían a la primera aventura de ella afuera, lejos de mi panza. Perdí la conciencia. La recobré.
Hubo una última hora de mí, sola, tumbada boca arriba, exhausta, ida, perdida, dormida sobre una camilla aguardando a conocer a Maia. Una última hora para decirme a mí misma: “Esta es tu última hora contigo misma”. Pensé en el libro, pesado y profundo asidero de mi alma, que en su página 115 decía:
“explicar con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome”.
Un barco que se llama Maia, que llegó hace ocho meses y que me trajo otra que no era yo pero ahora soy. La que escribe ahora tiene más alas, más tiempo, más canas, más sueño, más sueños, más claridad y menos ansias. La que escribe toma su libro cada noche y se lo lee a Maia:
“Escribes poemas Porque necesitas Un lugar En donde sea lo que no es.”
Maia entiende. Las palabras de libro* la acompañan mucho tiempo antes que el afuera llegara.
*Fragmentos del libro Poesía completa, de Alejandra Pizarnik. Editorial Lumen.
*Mariana Linares Cruz. Periodista. Obsesiva por escuchar la radio. Amanece antes que salga el sol para tomar café, leer, escribir y encontrar historias antes que se despierte Maia. Los sábados amanece más tarde, no escribe y conduce el programa Cinesecuencias Radio en Reactor 105.7 FM. Es conocida por los sonidos extraños que emite al escribir, algo parecido a murmullos pero que no alcanzan a percibir los humanos. Las historias que encuentra pueden leerse en el periódico FRENTE y en la revista GENTE. @mlinarescruz

Lo que nos regaló la espera...

 

Sofía saludó al mundo bien entrada la mañana.
Su mamá presintió su llegada desde la mañana del día anterior con "coliquitos" que iban y venían. 
17 horas después fue evidente que en algún punto  conoceríamos a Sofía. Todavía hicieron falta 8 horas más y así, poco a poco y pujo a pujo, sin prisas y en semipenumbras vimos su cabecita aparecer lenta, segura, confiada y tranquila; y luego, otra vez sin prisas y en silencio, saludó al mundo. 
Y es que hacer este viaje requiere tiempo y paciencia, determinación y constancia.
Mi percepción es que de algún modo Sofía (como muchos otros bebés), nos vienen a mostrar a los padres, a las doulas, a los médicos, a los abuelos.... que hay que ser pacientes y respetuosos para la vida. Que venir al mundo no es cualquier cosa y que esta espera nos ayuda a prepararnos para lo ENORME del momento.
La espera, las pausas, las horas...nos dan la posibilidad de maravillarnos y de asimilar el proceso mágico del viaje hacia la vida. Dan tiempo de reconocer los miedos y las  dudas para dar lugar a la certeza, la confianza y el asombro total.

 

Gracias Sofía por mostrarnos con tu viaje lo hermoso y memorable de la espera paciente y la entrega absoluta.

Bienvenida!!!!!

Ana Maza