Soy Gustavo y soy medico traumatólogo. Cuando nos enteramos que mi esposa estaba embarazada ella estaba a la mitad de su carrera como InstructoraPerinatal. Ella me hablaba de las ventajas de un parto no medicado, respetado y con las menos intervenciones posibles. Lo cual para mi como médico era inimaginable, simplemente yo no podía imaginar siquiera el escenariode un parto sin anestesia y sinlas rutinas médicas que yo había aprendido en la escuela. Un día, me pidió que la acompañara a una clase, y fue ahí cuando conocí a Guadalupe, ese día hablaron del parto en casa, y jamás voy a olvidar los testimonios que escuche, las palabras de aquellas mujeres felices y orgullosas contando su hermosa experiencia, nada parecido a lo que yo había visto tantas veces en un hospital. Saliendo esa noche, sentí una necesidad por primera vez de investigar sobre eso que mi esposa tanto me había querido explicar y yo no había querido entender. Comencé a informarme y descubrí todos los beneficios tanto para la madre como el bebé  que se obtienen con un parto sin agresiones o intervenciones innecesarias. Una semana después, llego el gran día. Yo estaba en el consultorio cuando mi esposa me llamó para avisarme que el trabajo de parto había iniciado, Recuerdo que yo esperabaverla intranquila, temerosa… se me hacia mucho para que mi mujer lo pudiera soportar, (ella que es tan delicada, decía yo). Pero cuando entré al cuarto y la vi, encontré una mujer serena, concentrada, que metransmitió una pazinexplicable. Después me pidió sentarme a su lado y contracción tras contracción me hizo parte de ese proceso. Pude darme cuenta de lo fuerte y poderoso que es el cuerpo de una mujer y al verla tan entregada a ese momento no podía evitar que salieran lágrimas de mis ojos.  Comprendí entonces, que quien menos dominio tenía en esa sala, era mi conocimiento médico. Desde ese momento me convencí de que el parto es un proceso natural, único y que el vínculo que ahí se inicia, no se rompe jamás. Vale la pena vivirlo plenamente y como el protagonista de la escena. Ahora estamos felices con nuestra bebé, y esperamos con ansia la llegada del próximo.  Agradezco a Dios la oportunidad de vivir una experiencia así y el privilegio de tener como esposa a un ejemplo de mujer.

Gustavo