Por Guadalupe Trueba

Desconocía muchas de las razones por las que hay una resistencia tan fuerte al cambio… al cambio de una atención convencional y plagada de intervenciones durante el parto –que le da el carácter de evento medicalizado– por una atención libre de medicación que considerara la importancia del silencio, de la privacidad, de la libertad para elegir posiciones y para expresar sensaciones, del acompañamiento de la pareja y la doula, del reconocimiento del valor de las hormonas durante el parto e inclusive del propósito del dolor en el mismo. 
Entiendo perfectamente el enojo de muchos médicos cuando se habla de “parto humanizado” como si se diera por sentado que lo que hacen quienes adoptan otros modelos de atención del parto fuera inhumano!!! Cada cual que supone que lo que ha aprendieron es lo mejor… los médicos que atienden el parto de forma convencional no hacen otra cosa que aplicar aquello que se les enseñó, así lo han practicado por muchos años y ejercen su profesión convencidos de estar haciendo lo correcto!!!

“Ambos –el modelo basado en la obstetricia y el modelo basado en la fisiología– son seguros…”  dicen quienes atienden los nacimientos basándose en una óptica medicalizada del parto. Cuesta mucho trabajo abandonar lo conocido para aventurarse a lo nuevo. 

Los clientes se cambian de consultorio cuando no encuentran lo que desean. La mujer actual está pidiendo más… quiere un nacimiento natural  en el que ella elija cómo, dónde y de qué forma desea parir… llamémosle “sus propósitos”… “sus planes”… “sus deseos”… Y ¿a dónde se va a dirigir? ¿qué consultorio médico va a abordar?

¿Y qué me comentó un amigo médico al respecto? “El parto no medicado ni intervenido hace sentir al ginecólogo y al pediatra que no tiene nada que hacer. Luego entonces ¿cómo van a cobrar si no hacen nada? Cómo crees que me sentiré si me quitas todo el control y las intervenciones que han sido parte de mi práctica médica”.
Pero el médico que aparentemente no hace nada, hace mucho más de lo que piensa…  ha vigilado y ha contribuido a la salud de ese embarazo y además está presente en el parto, vigilando que todo curse con normalidad y aporta su experiencia interviniendo si algo se desvía de lo esperado. Si esto así de claro lo indicara en las consultas prenatales, la mujer podría entender el valor de su trabajo.
“Para mí fue difícil iniciar, fue volver a aprender y aún más difícil, desaprender lo aprendido. Tenía miedo de que las cosas no salieran bien. Fue poco a poco... primero la luz, la música, retirar el vendaje, luego no canalizar, no hacer episiotomía, dejar la monitorización continua, no hacer revisión de cavidad y lo más duro… soportar la crítica de mis colegas. Fue una lucha entre lo aprendido con sus "justificaciones" y la nueva información que estaba obteniendo. Obviamente los buenos resultados me conducían a mayores "atrevimientos".
“Otros obstáculos para mí eran las pocas herramientas con las que contaba para dar confort a la paciente en un trabajo de parto sin analgesia y la poca información que con frecuencia tiene la paciente para comprender por qué haces lo que haces.  Si la paciente no sabe de los beneficios de evitar una epidural, te vas a convertir en un proveedor de salud malo y cruel (esto es lo que escuché decir a una de las enfermeras sobre el actuar de un médico del hospital en el que trabajo). Mi apreciación es que “LA PACIENTE DEBE ESTAR INFOMADA DE LOS BENEFICIOS PARA PODER EXIGIRLOS”  
Comentaba también que los partos “humanizados” son muy desgastantes, que él como médico “douleaba” y “parteaba” a un mismo tiempo ya que en el sitio en el que residía no había doulas y “si la paciente no sabe que existen las doulas y no sabe el beneficio que obtiene con su presencia y apoyo, no va a querer contratar una”. 

Lo que este médico comenta me parece digno de tomarse en cuenta… muestra al menos una de las múltiples razones en las que se basa la resistencia al cambio.

La preparación para el parto, da a la pareja la oportunidad de entender el proceso, descubrir la forma en que desea dar a luz y desde la información basada en evidencia, decidir lo que mejor le convenga… De ahí viene la búsqueda del sitio en el que desea parir y el profesional de salud que quiere tener a su lado.

Las opciones de parto hoy son muchas… ayuda a tu médico a saber que entiendes que si no hace nada, no es que no te quiera ayudar, sino que está respetando la fisiología del parto y desea el mayor bienestar para ti y tu bebé…. Invítalo a conocer tus deseos y metas, a ser tu “cómplice” en un nacimiento íntimo y satisfactorio.

Guadalupe Trueba